Rosas muertas

marcos aballes

Poeta recién llegado
Con la roja sangre brotando de mis dedos,
arañe la dura tierra, para darle abrigos
a mis esperanzas de un tiempo perdido,
sin ayees de dolor, por mi corazón herido.

Cautivo de agravios con el destino
indolente de sueños perdidos,
sembré muy hondo, mi ultimo suspiro
cadenas sangrantes por lo que he sufrido.

Nadie me acompañe, muy solo estoy
cavando muy profundo su último adiós,
ni un solo rezo de despedida postrera,
fui yo quien, por mi propia voluntad, le enterré.

Sin una cordial palabra, que dejara ver
este dolor sangrante, de un hastío cruel,
ni un solo cerillo para alumbrarlo
en su último adiós, sin retorno.

Así le sellé su sepultura, sin piedad
me lo arranque del alma, como a un suspiro
sabiendo que en su lápida de mármol bruñido
decía: Aquí ya hacen las rosas muertas.

Alguien que un día la lapida leyó
se quedo estupefacto y confundido,
que habrá enterrado el errante poeta
me espanta que su alma vague en pena.

Que su cuerpo vague por ahí errante,
sin vida al enterrar a la amada fiel
con todos sus sueños y anhelos
truncados antes de crecer, ya perdidos.

Ahora entiendo por que creció un rosal
donde el dejo enterrada su alma, su corazón herido
un rosal que floreció con alma de mujer
cada rosa, cada pétalo rosado erizaban la piel.

La muerte es el renacer, de algo que esta vivo,
en ese ciclo de la vida y la muerte
todo puede suceder, a pesar de decir
en su dedicación: LAS ROSAS MUERTAS.©
 
Con la roja sangre brotando de mis dedos,

arañe la dura tierra, para darle abrigos
a mis esperanzas de un tiempo perdido,
sin ayees de dolor, por mi corazón herido.


Cautivo de agravios con el destino
indolente de sueños perdidos,
sembré muy hondo, mi ultimo suspiro
cadenas sangrantes por lo que he sufrido.


Nadie me acompañe, muy solo estoy
cavando muy profundo su último adiós,
ni un solo rezo de despedida postrera,
fui yo quien, por mi propia voluntad, le enterré.


Sin una cordial palabra, que dejara ver
este dolor sangrante, de un hastío cruel,
ni un solo cerillo para alumbrarlo
en su último adiós, sin retorno.


Así le sellé su sepultura, sin piedad
me lo arranque del alma, como a un suspiro
sabiendo que en su lápida de mármol bruñido
decía: Aquí ya hacen las rosas muertas.


Alguien que un día la lapida leyó
se quedo estupefacto y confundido,
que habrá enterrado el errante poeta
me espanta que su alma vague en pena.


Que su cuerpo vague por ahí errante,
sin vida al enterrar a la amada fiel
con todos sus sueños y anhelos
truncados antes de crecer, ya perdidos.


Ahora entiendo por que creció un rosal
donde el dejo enterrada su alma, su corazón herido
un rosal que floreció con alma de mujer
cada rosa, cada pétalo rosado erizaban la piel.


La muerte es el renacer, de algo que esta vivo,
en ese ciclo de la vida y la muerte
todo puede suceder, a pesar de decir

en su dedicación: LAS ROSAS MUERTAS.©



La muerte siempre es triste pero mas triste es el olvido, de la tierra somos y alli volvemos y si acaso alguien nos recordará.Melancólico poema.Un placer leer tu inspiración.
 

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