Rey de la Patagonia
Poeta adicto al portal
A donde van las rosas marchitas, estás Tú.
Duerme tu nieve sobre las montañas azules,
oculta del verano y de mis ojos, lejos.
Tocada por el sol de mi recuerdo más amoroso,
acariciada apenas por mi nostalgia
.
.
Fría como la roca en que descansas, volteas la mirada,
con la altivez que te da la altura, donde yo te puse, con
tu velo de lluvia, con tu corona de jactancia, indolente
vanidosa y despiadada, volteas la mirada.
Yo en lugar más bajo donde puedo estar, arropado con
tú retrato, mirando el florero muerto con tus rosas
negras de tanto tiempo, disipada el agua como
el amor nuestro, desvanecido en los
suspiros de este otoño violento.
La niebla, cada vez más niebla, adormece a las campanas
que te cantan en las mañanas, a los grillos que te lloran
por las noches y tu breve como el rocío de la mañana
¡volteas la mirada¡ , como si nada pasará en
tú montaña.
Como si mi sol no te tocara, como si mi viento no pudiera
mover tu pelo, ¡como si mi amor fuera una flor
más de tu florero muerto¡
lleno de rosas negras
de tanto tiempo.