Solaribus
Poeta veterano en el portal
Este cielo, que es eco de otro cielo,
transcurre sin piedad ni golondrinas,
tampoco ya florecen
los cerezos y sólo dan espinas.
Ni madrigal semejan
mis versos que fenecen.
Enlazados torpemente se secan
no hay déjà vu que ilumine
su desgastado andar de sal que deja
fiel y confusa urdimbre
como un telar de sombras y de quejas.
Los bordes de todo, desvanecidos,
la tortura de lo que fuera dicha,
el pulso adormecido,
y el desguace de lo que fue alegría.
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