Pantematico
Amargo el ron y mi antipática simpatía.
Noche-día a cuesta y dos porros bien fumaos,
adelante de la parte de atrás pringaos
desde esa tienda de comic, entregaos
Jai y Betito el Calladito no amargaos
fumaban originalmente plagiaos
los recuerdos de esa batalla bien liaos
y Oxi Morón no dejaba de chuleaos
Marihuana para todos, que chingaos.
Ya deja de acabar con aos, no seas un higo
fue Rudolfo el que atacó silente ¡lo maldigo!
Jai hablaba y Betito callaba viendo su ombligo
que fue Rudolfo el Oxímoreno te lo digo
el del primer ataque ¡yo le obligo!
¿Y ahora con igo?, ¡Calla ya malversador!
de Rudolfo Oxímoreno no hay hablador
Si vas a plagiar personajes pobre comedor
¡Hazlo con estilo! no eres de Sevilla burlador.
Comencemos nuevamente con la historia
de Jai y Betito el Calladito en su batalla
la contare ahora yo, silencio canalla
de Rudolfo Oxímoreno hare su gloria.
Pero antes, deja lio un buen cigarro
y comienzo como los grandes narrando
estos cuentos bendecidos tan cagados
de un antihéroe y dos pinches marihuanos.
Así que deja esas rimas tan pendejas
enlista el culo y para bien las orejas:
Fue Rudolfo en contradictorias definiciones
quien llego primero a combatir el vicio
un cloracepan y dos líneas bien plantadas
para combatir fumar la pobre marihuana.
Jai de ojos rojos diciendo babosadas
tan estúpidamente geniales las recitaba
y Betito el Calladito no decía nada
solo se miraba el ombligo y se masturbaba.
Y Rudolfo Oximoreno acelerado
en latente lentitud súper pirado
llegó por detrás de los drogados
y con ellos compartió un buen chulao.
Jala rico, dijo Jai muy sorprendido
Rudolfo entre sus dedos la bachicha
jalaba ese humo con delicia
y gritaba: ¡Alto ahí! marihuanos malandrines.
Betito el Calladito los filmaba
a Jai y Rudolfo tan bonitos
torturados en delicias los benditos.
Así fue esta historia tan pirada
Rudolfo los golpeaba con el viento
que soplada de sus pulmones ya vacíos
tan repletos del humo bien habido.
Jai reía y buscaba aditamentos
y Betito el Calladito los filmaba tan contento.
adelante de la parte de atrás pringaos
desde esa tienda de comic, entregaos
Jai y Betito el Calladito no amargaos
fumaban originalmente plagiaos
los recuerdos de esa batalla bien liaos
y Oxi Morón no dejaba de chuleaos
Marihuana para todos, que chingaos.
Ya deja de acabar con aos, no seas un higo
fue Rudolfo el que atacó silente ¡lo maldigo!
Jai hablaba y Betito callaba viendo su ombligo
que fue Rudolfo el Oxímoreno te lo digo
el del primer ataque ¡yo le obligo!
¿Y ahora con igo?, ¡Calla ya malversador!
de Rudolfo Oxímoreno no hay hablador
Si vas a plagiar personajes pobre comedor
¡Hazlo con estilo! no eres de Sevilla burlador.
Comencemos nuevamente con la historia
de Jai y Betito el Calladito en su batalla
la contare ahora yo, silencio canalla
de Rudolfo Oxímoreno hare su gloria.
Pero antes, deja lio un buen cigarro
y comienzo como los grandes narrando
estos cuentos bendecidos tan cagados
de un antihéroe y dos pinches marihuanos.
Así que deja esas rimas tan pendejas
enlista el culo y para bien las orejas:
Fue Rudolfo en contradictorias definiciones
quien llego primero a combatir el vicio
un cloracepan y dos líneas bien plantadas
para combatir fumar la pobre marihuana.
Jai de ojos rojos diciendo babosadas
tan estúpidamente geniales las recitaba
y Betito el Calladito no decía nada
solo se miraba el ombligo y se masturbaba.
Y Rudolfo Oximoreno acelerado
en latente lentitud súper pirado
llegó por detrás de los drogados
y con ellos compartió un buen chulao.
Jala rico, dijo Jai muy sorprendido
Rudolfo entre sus dedos la bachicha
jalaba ese humo con delicia
y gritaba: ¡Alto ahí! marihuanos malandrines.
Betito el Calladito los filmaba
a Jai y Rudolfo tan bonitos
torturados en delicias los benditos.
Así fue esta historia tan pirada
Rudolfo los golpeaba con el viento
que soplada de sus pulmones ya vacíos
tan repletos del humo bien habido.
Jai reía y buscaba aditamentos
y Betito el Calladito los filmaba tan contento.
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