Sira
Poeta fiel al portal
Ruego
Cuando llegue el inexorable momento
no dudes en forzarme,
conminándome a aceptarte,
forjando una indeleble senda en mi cuerpo.
Piérdeme el respeto y despedázame
de parte a parte, saciándote como
una bestia enardecida con mi nívea
carne, estremecida y atenazada por el miedo.
Ábrete camino en el altar pagano
y libertino de mis más íntimos anhelos,
mientras degustas y exacerbas hasta la
última célula que mora en mi encarnada sangre.
Reclamándome, de nuevo, más allá del todo.
Hasta el fondo de mis quebradizos, malhadados huesos.
Cuando llegue el inexorable momento
no dudes en forzarme,
conminándome a aceptarte,
forjando una indeleble senda en mi cuerpo.
Piérdeme el respeto y despedázame
de parte a parte, saciándote como
una bestia enardecida con mi nívea
carne, estremecida y atenazada por el miedo.
Ábrete camino en el altar pagano
y libertino de mis más íntimos anhelos,
mientras degustas y exacerbas hasta la
última célula que mora en mi encarnada sangre.
Reclamándome, de nuevo, más allá del todo.
Hasta el fondo de mis quebradizos, malhadados huesos.