alfredo ajo gonzalez
Poeta fiel al portal
Ruge el mar, grita, gime con su canto,
en mil espumas se parte, se crispa,
golpea con furia el acantilado,
mira con ansias la verde colina.
Llega a lo más alto un lamento de sal,
tiemblan las hojas de la vieja encina,
el miedo está si hacia abajo se mira,
mas todos miran ¡Que grandiosa es su ira!
Las gaviotas andan hoy en los prados,
¿Que mensajes llevarán a la cima?
Que locura de cantábrico amando,
que enamorado está de su colina.
Se rompe contra el duro precipicio;
ya nadie navega, nadie se atreve,
terco mar que no te das por vencido,
conquistando montañas con tus leyes.
en mil espumas se parte, se crispa,
golpea con furia el acantilado,
mira con ansias la verde colina.
Llega a lo más alto un lamento de sal,
tiemblan las hojas de la vieja encina,
el miedo está si hacia abajo se mira,
mas todos miran ¡Que grandiosa es su ira!
Las gaviotas andan hoy en los prados,
¿Que mensajes llevarán a la cima?
Que locura de cantábrico amando,
que enamorado está de su colina.
Se rompe contra el duro precipicio;
ya nadie navega, nadie se atreve,
terco mar que no te das por vencido,
conquistando montañas con tus leyes.
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