Alfredo Munoz
Poeta recién llegado
Rumi dijo:
No se regatea con el Amor
Ahí, la decisión no es tuya
Amor, es un espejo
En el que se refleja tu esencia
¡Si tienes el coraje de mirarle a la cara!
Yo amor, te digo:
¿Te has fijado tu, mujer, en la traslúcida
Nitidez del agua del manantial?
¿Has escuchado su canto de certeza?
¿Reparaste en la pureza
De su palpitante corazón?
Tú, amor, descubres mi víscera al ensueño de tu piel
Como se descubre una granada ante el dorado embrace
De su amante. Y tu piel, es el alimento de mi anhelo.
Por merecerte, al zambullirme alegre, procuro ávido
Rescatar para ti, lo intrínsicamente bello de mi alma.
Y tú, Sacerdotisa de Amor
Me recibes y aceptas -siempre jubilosa-
Mi oferta; espoleándome así; Señor
Del imperio del Ensueño, hacia una nueva zambullida.
No se regatea con el Amor
Ahí, la decisión no es tuya
Amor, es un espejo
En el que se refleja tu esencia
¡Si tienes el coraje de mirarle a la cara!
Yo amor, te digo:
¿Te has fijado tu, mujer, en la traslúcida
Nitidez del agua del manantial?
¿Has escuchado su canto de certeza?
¿Reparaste en la pureza
De su palpitante corazón?
Tú, amor, descubres mi víscera al ensueño de tu piel
Como se descubre una granada ante el dorado embrace
De su amante. Y tu piel, es el alimento de mi anhelo.
Por merecerte, al zambullirme alegre, procuro ávido
Rescatar para ti, lo intrínsicamente bello de mi alma.
Y tú, Sacerdotisa de Amor
Me recibes y aceptas -siempre jubilosa-
Mi oferta; espoleándome así; Señor
Del imperio del Ensueño, hacia una nueva zambullida.