manuel flores pinzon
Poeta fiel al portal
No me tientes viejo imán de penurias agotadas,
solitario e inefimero descansado en mi sangre,
no revuelvas mi cabeza y mi estomago hasta las nauseas,
ni aprietes mi garganta que escupe sangre amarilla.
Visto de colores oscuros contigo de sombrero, y pies descalzos,
ando contingente e innecesario eructando vida,
ando tras de ti que me has tentado soliloquio,
en medio de los dedos que se hunden en la tierra ocre,
Levantome el sol a cuestas de la tarde entrada que deslumbra,
quito las cobijas, camino y orbito mis paredes grises,
mastico un viejo pan casi duro de la noche anterior, bebo,
salgo y me hundo en el vicio de mis paredes abismales.
Duermo y como y vivo, me sobrevivo.
y me tientas y te tiento desolado,
ahogado en el mar salado del ayer,
mueca infernal del presente que resiento,
Luz plena y fiel, Inmensa armonía,
Locura ávida, Irreductible palabra,
Agonia vital.
Te has quedado pasado incógnito y nebuloso,
en mis paredes grises, en lo que sobra de la tarde,
camino hacia atrás, delante no vislumbro,
abismado en el sillón con el sol que alza toda su calentura sobre mi frente.
solitario e inefimero descansado en mi sangre,
no revuelvas mi cabeza y mi estomago hasta las nauseas,
ni aprietes mi garganta que escupe sangre amarilla.
Visto de colores oscuros contigo de sombrero, y pies descalzos,
ando contingente e innecesario eructando vida,
ando tras de ti que me has tentado soliloquio,
en medio de los dedos que se hunden en la tierra ocre,
Levantome el sol a cuestas de la tarde entrada que deslumbra,
quito las cobijas, camino y orbito mis paredes grises,
mastico un viejo pan casi duro de la noche anterior, bebo,
salgo y me hundo en el vicio de mis paredes abismales.
Duermo y como y vivo, me sobrevivo.
y me tientas y te tiento desolado,
ahogado en el mar salado del ayer,
mueca infernal del presente que resiento,
Luz plena y fiel, Inmensa armonía,
Locura ávida, Irreductible palabra,
Agonia vital.
Te has quedado pasado incógnito y nebuloso,
en mis paredes grises, en lo que sobra de la tarde,
camino hacia atrás, delante no vislumbro,
abismado en el sillón con el sol que alza toda su calentura sobre mi frente.