Ran Larsen
Poeta recién llegado
Hoy, igual que ayer, es la misma rutina
despertar en el abismo del lecho vacío,
mirar tu foto, sentir en mi pecho escalofrió
si tu recuerdo es como una vil toxina
y vivir es para mí el mayor desafío.
Destilar de las lágrimas derramadas
el vino que alimenta el desconsuelo,
contemplar mis sueños alzar el vuelo
alejándose de tus promesas olvidadas
y mi alma sigue estando en duelo.
El tiempo prosigue su marcha infinita
mientras continúo estancado en el ayer,
en esta oscuridad donde casi te puedo ver
escucho nuevamente tu canción favorita
preguntándome si algún día has de volver.
¿Cómo doblegar tu eterno razonamiento
si mi mayor recurso es vivir imaginando?
¿O como evitar no cometer un error nefando
si mi más leve falta merece encarcelamiento?
Otra noche cae sin solución a mi tormento.
Fiel a la rutina me escudo tras esta fachada
que aplaque los verdugos de la memoria,
la llegada de una nueva alegría delusoria
a esta ya fatídica alma accidentada
en busca de una verdad total y absolutoria.
Ahora tengo la total certeza de esta afirmación:
Los anhelos caminan sin dudar al matadero,
la ambición se esconde en cada ropero,
el amor es de todas la mayor inspiración
y en vida todos somos nuestro propio sepulturero.
despertar en el abismo del lecho vacío,
mirar tu foto, sentir en mi pecho escalofrió
si tu recuerdo es como una vil toxina
y vivir es para mí el mayor desafío.
Destilar de las lágrimas derramadas
el vino que alimenta el desconsuelo,
contemplar mis sueños alzar el vuelo
alejándose de tus promesas olvidadas
y mi alma sigue estando en duelo.
El tiempo prosigue su marcha infinita
mientras continúo estancado en el ayer,
en esta oscuridad donde casi te puedo ver
escucho nuevamente tu canción favorita
preguntándome si algún día has de volver.
¿Cómo doblegar tu eterno razonamiento
si mi mayor recurso es vivir imaginando?
¿O como evitar no cometer un error nefando
si mi más leve falta merece encarcelamiento?
Otra noche cae sin solución a mi tormento.
Fiel a la rutina me escudo tras esta fachada
que aplaque los verdugos de la memoria,
la llegada de una nueva alegría delusoria
a esta ya fatídica alma accidentada
en busca de una verdad total y absolutoria.
Ahora tengo la total certeza de esta afirmación:
Los anhelos caminan sin dudar al matadero,
la ambición se esconde en cada ropero,
el amor es de todas la mayor inspiración
y en vida todos somos nuestro propio sepulturero.