Carlos Aristy
Poeta que considera el portal su segunda casa
Sabes madre, yo pude parir el poema
para resolver el mito de la existencia...
El poema colgado del corazón
como un azabache que los médicos
descubren como sombra en sus rayos equis.
Yo lo pude parir como tú me pariste a mí,
con el sobresalto de un miserere
y la nostalgia que lamía las campanas
bronceadas de Las Mercedes.
Es algo impresionante arrancarse una costilla,
para escribir con sangre,
la descripción inefable de abrir los ojos.
La maravilla de ser hijo,
de ser causante de tantos sentimientos,
de sostener el mundo complejo de los besos
y los te quiero tanto a flor de labios.
Yo pude parir el poema, madre,
para que sea pañuelo de hilo
que enjugue tus lágrimas;
frazadita para matar el frío...
5 de mayo de 2008.
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