Robsalz
Poeta que considera el portal su segunda casa
De mí sabes tanto, tanto que parece demasiado,
tus labios saben cómo mover mis labios
y cómo dejarlos sin movimiento,
y yo sólo sé que te amo.
Tus ojos conocen la mirada perfecta, pícara y discreta
para darme a conocer tus gustos, un abecedario,
tus párpados caen y yo imagino que me imaginas,
me das tanto y yo sólo sé que te amo.
Sabes tanto de mí que un roce de tus manos
me eriza la piel, me tocas y ahora entiendo bien
que para amar y sentirse amado
basta un dedo tuyo y tus ojos para mirarnos.
En los escombros de la sed siempre hay una gota de agua,
en las sombras del sol siempre hay lunas de queso,
creo que una mano se me escapó bajo tu enagua
aunque no siento pena, lo confieso.
Sabes tanto de mí y yo tan poco de mi vida,
que anoche que tu lengua me invitó a salir
no supe si ir formal al festín
o poner mi cuello desnudo en señal de bienvenida.
Me conoces tanto que siento que no me conozco,
haz ésta noche conmigo el exorcismo que prefieras,
que sepa mi izquierda que la derecha es un lobo
y que mi presa favorita duerme en tus caderas.
En los escombros de la inocencia hay colección de pecados,
en las luces de la oscuridad un sol que roba un beso,
una tinaja, un labio rojo, una cama y un recado
que supe que recibiste acostada en el sillón leyendo esto.
tus labios saben cómo mover mis labios
y cómo dejarlos sin movimiento,
y yo sólo sé que te amo.
Tus ojos conocen la mirada perfecta, pícara y discreta
para darme a conocer tus gustos, un abecedario,
tus párpados caen y yo imagino que me imaginas,
me das tanto y yo sólo sé que te amo.
Sabes tanto de mí que un roce de tus manos
me eriza la piel, me tocas y ahora entiendo bien
que para amar y sentirse amado
basta un dedo tuyo y tus ojos para mirarnos.
En los escombros de la sed siempre hay una gota de agua,
en las sombras del sol siempre hay lunas de queso,
creo que una mano se me escapó bajo tu enagua
aunque no siento pena, lo confieso.
Sabes tanto de mí y yo tan poco de mi vida,
que anoche que tu lengua me invitó a salir
no supe si ir formal al festín
o poner mi cuello desnudo en señal de bienvenida.
Me conoces tanto que siento que no me conozco,
haz ésta noche conmigo el exorcismo que prefieras,
que sepa mi izquierda que la derecha es un lobo
y que mi presa favorita duerme en tus caderas.
En los escombros de la inocencia hay colección de pecados,
en las luces de la oscuridad un sol que roba un beso,
una tinaja, un labio rojo, una cama y un recado
que supe que recibiste acostada en el sillón leyendo esto.