Paula Varela
Miembro del Jurado
uno no sabe si irse de esta playa viciada de algas en descomposición
el viento golpea con arenillas la comisura de los ojos
un mar amenaza con ahogar las manos que escriben
si el sol acariciara la planicie no sentiría las llagas en la piel
huyen perros pordioseros de las palabras hirientes
el péndulo no mide el tiempo en que se dilata el insulto
lágrimas idiotas destiñen el rostro
corroen los pliegues de un perfil dulce
gaviotas inquietas lastiman los pensamientos
picotean la frente irritada de sal
como riendo
uno no sabe si quedarse en esta playa solitaria de monstruos
desfilan mosquitos infecciosos en los tajos alargados de los dedos
diminutas larvas instalan su colonia sobre la herida brillante
la espuma de las olas rebalsa la boca
el aterrador silencio arranca los tímpanos de la orilla
uno no sabe si esperar en esta playa de matices neutros y horizontes desolados.