Sácame estas astillas que hieren
en cada latido mi corazón, dejan
salir de las heridas los recuerdos
que se ahogan en penas amargas,
no me castigues siempre con la
indiferencia de la ternura, dándome la
espalda cuando la nombro en esta
soledad que me consume y ella
orgullosa detrás de la luna jugando
con las pétalos de las rosas, a ver
sin el azar ella me puede visitar,
calma ya esta agonía quiero ver
la ternura tomando mi corazón en
su regazo abrigándolo en amor.