Miguel Arturo
Poeta recién llegado
No es simple causalidad tu encuentro,
si lucrar con la fe te hunde en dinero.
Sacerdotes erotómanos.
Abusadores hipócritas
que ríen a carcajadas
ante el desvelo injusto
de aquellos que les siguen.
Tiernos pederastas
que no se sacian
sin antes humillar
un alma dilatada.
Sacerdote sodomita
que condena la homosexualidad,
imponiendo la clandestinidad.
Decantador de cuerpos y almas,
que balbucea bajo el cáliz de oro
y promueve la irreductible
donación del esfuerzo de los pobres.
¡Rezar, rezar, rezar!
Sufrir como Él sufrió
por nosotros.
Y mientras, el sacerdote
cómodamente discurre
cómo amedrentar
al vulgo ignorante y sucio.
Y todos los persiguen
temiendo su cólera,
mirando cabizbajos
bajo un templo de ignominia
incomprensible.
Así, son, sombras que temen
al camino oscuro de la duda.
si lucrar con la fe te hunde en dinero.
Sacerdotes erotómanos.
Abusadores hipócritas
que ríen a carcajadas
ante el desvelo injusto
de aquellos que les siguen.
Tiernos pederastas
que no se sacian
sin antes humillar
un alma dilatada.
Sacerdote sodomita
que condena la homosexualidad,
imponiendo la clandestinidad.
Decantador de cuerpos y almas,
que balbucea bajo el cáliz de oro
y promueve la irreductible
donación del esfuerzo de los pobres.
¡Rezar, rezar, rezar!
Sufrir como Él sufrió
por nosotros.
Y mientras, el sacerdote
cómodamente discurre
cómo amedrentar
al vulgo ignorante y sucio.
Y todos los persiguen
temiendo su cólera,
mirando cabizbajos
bajo un templo de ignominia
incomprensible.
Así, son, sombras que temen
al camino oscuro de la duda.