Karla Pravia
Poeta recién llegado
Salvaje y tosco
Te observo en la repisa
sostenida por la estaca,
pero te vas como el agua mansa
esa que resbala de las manos.
Fuiste el potro
salvaje y tosco
marcó sus pisadas en mi arena,
sin dejar a la espuma asomar.
Manos duras
que rasgan la piel,
sueltan la carga
y despavoridas huyen.
Ya la treintena no sirve
pisas sin ver el rosal
es el vino agrio,
la sábana sin calor.
Te observo en la repisa
sostenida por la estaca,
pero te vas como el agua mansa
esa que resbala de las manos.
Fuiste el potro
salvaje y tosco
marcó sus pisadas en mi arena,
sin dejar a la espuma asomar.
Manos duras
que rasgan la piel,
sueltan la carga
y despavoridas huyen.
Ya la treintena no sirve
pisas sin ver el rosal
es el vino agrio,
la sábana sin calor.