Manuel Chocano
Poeta fiel al portal
He tratado de escapar de ti,
de las fronteras de tus valles.
La arena negra del pacifico picado,
Que encierra el enigma de tu nombre.
He intentado salvarte mil veces,
un día al tiempo, redimiendo a la nada,
Conciente de mi conflicto contra el olvido;
Batalla en el fracaso intentada.
Vos, perdida en costumbres nocivas,
en el separatismo estupido de color y lengua;
el olvido que los asesinos e imbeciles pretenden,
Del nombre de tus hijos sacrificados.
Jactanciosa de culturas promovidas,
de monumentos milenarios que imponen, gritan, y lloran
pero los niños moribundos no comen piedras,
pero las madres no pueden dar leche de dólar.
No miré lo peor de tu desangramiento,
ni escuche los gritos de los más dulces de tus hijos,
Mientras les eran arrancadas las lenguas,
O tenían que huir al triste exilio.
Yo soy por vos:
Soñador de mañanas,
derrumbador de muros,
Vengador de mil torturados,
Estratega de guerras no libradas.
Moriría por ti, siempre, mil veces.
Sufriría torturas, vejámenes, martirios, en tu nombre,
no dejaría que me perdonarán, si eso significa salvarte
porque todos los días, de alguna forma, te matan.
Déjame al menos en este frío rescatarte,
de los que como yo no vivimos en el tiempo austero,
en que era más sencillo compartir contigo sueños,
cuando alguna vez era más fácil decir tu nombre.
de las fronteras de tus valles.
La arena negra del pacifico picado,
Que encierra el enigma de tu nombre.
He intentado salvarte mil veces,
un día al tiempo, redimiendo a la nada,
Conciente de mi conflicto contra el olvido;
Batalla en el fracaso intentada.
Vos, perdida en costumbres nocivas,
en el separatismo estupido de color y lengua;
el olvido que los asesinos e imbeciles pretenden,
Del nombre de tus hijos sacrificados.
Jactanciosa de culturas promovidas,
de monumentos milenarios que imponen, gritan, y lloran
pero los niños moribundos no comen piedras,
pero las madres no pueden dar leche de dólar.
No miré lo peor de tu desangramiento,
ni escuche los gritos de los más dulces de tus hijos,
Mientras les eran arrancadas las lenguas,
O tenían que huir al triste exilio.
Yo soy por vos:
Soñador de mañanas,
derrumbador de muros,
Vengador de mil torturados,
Estratega de guerras no libradas.
Moriría por ti, siempre, mil veces.
Sufriría torturas, vejámenes, martirios, en tu nombre,
no dejaría que me perdonarán, si eso significa salvarte
porque todos los días, de alguna forma, te matan.
Déjame al menos en este frío rescatarte,
de los que como yo no vivimos en el tiempo austero,
en que era más sencillo compartir contigo sueños,
cuando alguna vez era más fácil decir tu nombre.