sergio Bermúdez
Poeta que considera el portal su segunda casa
Salvavidas de amor,
entre las noches de luces en el sabor,
que se desnudan entre el ardor del sol.
Amor en la copla de un dulce saber,
que se instala en el viento del amanecer,
que se consigue poner en pie
para rescatar la vida de un querer.
El ardor de las llamas
que se consuelan entre mis ojos,
un salvavidas que hace al beso entre los tiempos del querer.
La nocturna estrella del amanecer,
esa que vigila al amor
que deja en el cielo a su niña de la mano de su luna.
Con el corazón latiendo
con esa magia que describe al sueño otra vez,
para hacer de la vida una inspiración hacia el beso
que salpica sus labios en la boca de un te quiero.
Mirando a la noche como crece
como se vuelve luz entre el noble viento,
para desnudar las letras sin decir adiós.
El viento del alba
bajo nuestros pies
que dan salida a la mañana de un verso,
hasta el dulce color
ese que se envuelve entre tus frases para decirme sálvame.