Samba Em Prelúdio

Alan Cuadrado

Poeta fiel al portal
Así escrito como estás letras, en la resolana de aquella tarde naranja de verano frente a la fuente y entre la hamaca estaba tocando la guitarra, ese cálculo mediador amargo cuál limón viejo era lejano, inalcanzable para la mano media, cercano para la vida agria y soñable entre la resolana y el antojo de un agua fresca con hielo.

Un viejo suele provocar hedor a oxidación, malas desiciones y regresión infantil, un viejo suele perder fuerza de su expertís, la habilidad hacia el declive de picada ya no aprende cosas nuevas, los deseos y anhelos más que eso, se tornan arrepentimientos de una vida desperdiciada.

Tocar un sueño en guitarra, tocar un gramo de libertad, sentir el amor y tener oído para existir, Samba em Preludio con perfecta ejecución, se pudo sentir la fusión al cerrar de sus ojos, la guitarra y el corazón, en ese momento clave de contusión asimilar que no hay expectación, el público aplaude en su locura de perfecta soledad.

La soledad es un castillo cuyos cimientos se fueron perfilando año tras año desde la infancia, levantando los primeros muros en la niñez, en la adultez un muro alto y en la vejez es un mausoleo, entre el sonido de los insectos, los autos pasar, la guitarra cayendo de hartazgo y la resolana que hace sudar, que da sed de tragar esas bebidas que queman el esófago, la garganta, que calientan el pecho en aceptación.

El arte por definición es algo que no existe, el artista no debería existir, sin embargo podría escucharse, aplaudirse asi mismo, asentar con respeto hacia el público fantasma rodeado entre aquella fuente y aquella hamaca que no existen tampoco, porque son sueños también, sueños de un viejo tocando Samba em Prelúdio y que tampoco fue perfectamente ejecutada, se desafinó en reiteradas ocasiones, la técnica no perdió filo, sencillamente era equivocada, con errores, con humanidad y la fria, gris resolana de aquella tarde de invierno que cala los huesos, que enferma de fiebre y resfriados, aquella resolana sin sol más cercana a la mentira, más cercana a la realidad, más cercana a mi vida.
 
Así escrito como estás letras, en la resolana de aquella tarde naranja de verano frente a la fuente y entre la hamaca estaba tocando la guitarra, ese cálculo mediador amargo cuál limón viejo era lejano, inalcanzable para la mano media, cercano para la vida agria y soñable entre la resolana y el antojo de un agua fresca con hielo.

Un viejo suele provocar hedor a oxidación, malas desiciones y regresión infantil, un viejo suele perder fuerza de su expertís, la habilidad hacia el declive de picada ya no aprende cosas nuevas, los deseos y anhelos más que eso, se tornan arrepentimientos de una vida desperdiciada.

Tocar un sueño en guitarra, tocar un gramo de libertad, sentir el amor y tener oído para existir, Samba em Preludio con perfecta ejecución, se pudo sentir la fusión al cerrar de sus ojos, la guitarra y el corazón, en ese momento clave de contusión asimilar que no hay expectación, el público aplaude en su locura de perfecta soledad.

La soledad es un castillo cuyos cimientos se fueron perfilando año tras año desde la infancia, levantando los primeros muros en la niñez, en la adultez un muro alto y en la vejez es un mausoleo, entre el sonido de los insectos, los autos pasar, la guitarra cayendo de hartazgo y la resolana que hace sudar, que da sed de tragar esas bebidas que queman el esófago, la garganta, que calientan el pecho en aceptación.

El arte por definición es algo que no existe, el artista no debería existir, sin embargo podría escucharse, aplaudirse asi mismo, asentar con respeto hacia el público fantasma rodeado entre aquella fuente y aquella hamaca que no existen tampoco, porque son sueños también, sueños de un viejo tocando Samba em Prelúdio y que tampoco fue perfectamente ejecutada, se desafinó en reiteradas ocasiones, la técnica no perdió filo, sencillamente era equivocada, con errores, con humanidad y la fria, gris resolana de aquella tarde de invierno que cala los huesos, que enferma de fiebre y resfriados, aquella resolana sin sol más cercana a la mentira, más cercana a la realidad, más cercana a mi vida.
Tal vez sea una mezcla de mentira y verdad, de dolor y aceptación.

Saludos
 

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