manuel flores pinzon
Poeta fiel al portal
De repente me avise que me avisabas,
que me entretenías los segundos con tu calma,
que abordaba la mía con la espera del sentenciado a muerte,
luego que te me irías directo por la sangre y por mi lengua a convertirte en articulado nombre,
que suntuosidad la de ser pena máxima o huelga de silencio,
que sabor de lengua en el lado derecho del cerebro,
se que el pan sabe mas cuando hay hambre,
y mas cuando no se ha probado,
sabemos que el rayo nos fulmina los pies y nos arranca la cabeza,
o que un haz, el mas mínimo de sol es de oro,
y que la libertad es de oro,
y que no hay mas alas que las de los pájaros en la mañana,
sabemos que nos sabemos y que nos vivimos entre por lo menos una mirada que se escapa rápida por el rabillo del ojo, ese que usa lentes para no ver doble.
que me entretenías los segundos con tu calma,
que abordaba la mía con la espera del sentenciado a muerte,
luego que te me irías directo por la sangre y por mi lengua a convertirte en articulado nombre,
que suntuosidad la de ser pena máxima o huelga de silencio,
que sabor de lengua en el lado derecho del cerebro,
se que el pan sabe mas cuando hay hambre,
y mas cuando no se ha probado,
sabemos que el rayo nos fulmina los pies y nos arranca la cabeza,
o que un haz, el mas mínimo de sol es de oro,
y que la libertad es de oro,
y que no hay mas alas que las de los pájaros en la mañana,
sabemos que nos sabemos y que nos vivimos entre por lo menos una mirada que se escapa rápida por el rabillo del ojo, ese que usa lentes para no ver doble.