María Aleja
Poeta recién llegado
Te abrazo por la espalda en el llanto que te reboza,
viendo frutos que se duermen entre sus ramas secas,
uno a uno van cayendo, lentamente,
hasta llegar cerca a su destino
¡Tierra! que los hará renacer.
Se desgranan las semillas como cristales en los luceros,
que desgarran el alma, que quiere abrirse flor desde adentro,
para que sean sembradas en ella,
como luciérnagas luminosas,
que en este triste otoño,
tengan un amanecer florecido...
mañana.
Observo el rostro desde dentro,
con el dolor que paraliza el corazón al verlo...
¿De cerca? Si tan solo pudiera,
estas alas hubieran aleteado, para ir a su encuentro,
sin demora alguna, cruzando los cielos,
los mares, las montañas, las profundidades desconocidas...
si tan sólo pudiera nuevamente...
llegar hasta ti.
viendo frutos que se duermen entre sus ramas secas,
uno a uno van cayendo, lentamente,
hasta llegar cerca a su destino
¡Tierra! que los hará renacer.
Se desgranan las semillas como cristales en los luceros,
que desgarran el alma, que quiere abrirse flor desde adentro,
para que sean sembradas en ella,
como luciérnagas luminosas,
que en este triste otoño,
tengan un amanecer florecido...
mañana.
Observo el rostro desde dentro,
con el dolor que paraliza el corazón al verlo...
¿De cerca? Si tan solo pudiera,
estas alas hubieran aleteado, para ir a su encuentro,
sin demora alguna, cruzando los cielos,
los mares, las montañas, las profundidades desconocidas...
si tan sólo pudiera nuevamente...
llegar hasta ti.
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