Maktú
Poeta que considera el portal su segunda casa
Se fue la perfección, llegó el invierno
y un manto desleal se hizo presente,
cubrió su oscuridad tupidamente
aquel amor con ínfulas de eterno.
Se fue la adoración, llegó el averno,
el trago malhechor, la mano hiriente,
el frío con su terquedad doliente
ardiendo como sólo arde el infierno.
No late el corazón, murió la aurora
y el tiempo llego torvo en maleficio,
malevo como boca acusadora...
Se fue la perfección por el resquicio
dejado por la puerta embaucadora
que lleva del amor al precipicio.
y un manto desleal se hizo presente,
cubrió su oscuridad tupidamente
aquel amor con ínfulas de eterno.
Se fue la adoración, llegó el averno,
el trago malhechor, la mano hiriente,
el frío con su terquedad doliente
ardiendo como sólo arde el infierno.
No late el corazón, murió la aurora
y el tiempo llego torvo en maleficio,
malevo como boca acusadora...
Se fue la perfección por el resquicio
dejado por la puerta embaucadora
que lleva del amor al precipicio.