frankaussill
Poeta adicto al portal
Se fue tu sol.
Y ella ya con su espalda encorvada mira su sol lejano
y en silencio solloza contemplando el ayer yerto,
de aquel amor que calcinó hasta sus huesos
y que hoy se aleja por su altivez, por lo ufano.
Y ella con sus ojos menguados por los años
y con los kilos de los incompasivos días
aplastándole el corazón y toda su fe tardía,
hoy de rodillas clama al cielo por su amado.
Ya se fue la mañana fresca, ya se fue todo lo bello
y su sol avanza sin mirar atrás, sin sensatez alguna,
va dejando de alumbrar, va opacando sus destellos.
Ya se fue el brillo de aquel sol, el que cantaba arrullos,
aquel sol que ayudó a encorvar su espalda y a cansar su fe,
ya no estoy en sus ojos ajados, ya mi andar es un murmullo.
Y ella ya con su espalda encorvada mira su sol lejano
y en silencio solloza contemplando el ayer yerto,
de aquel amor que calcinó hasta sus huesos
y que hoy se aleja por su altivez, por lo ufano.
Y ella con sus ojos menguados por los años
y con los kilos de los incompasivos días
aplastándole el corazón y toda su fe tardía,
hoy de rodillas clama al cielo por su amado.
Ya se fue la mañana fresca, ya se fue todo lo bello
y su sol avanza sin mirar atrás, sin sensatez alguna,
va dejando de alumbrar, va opacando sus destellos.
Ya se fue el brillo de aquel sol, el que cantaba arrullos,
aquel sol que ayudó a encorvar su espalda y a cansar su fe,
ya no estoy en sus ojos ajados, ya mi andar es un murmullo.
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