Nuria
Poeta que considera el portal su segunda casa
Quedé muerta
entre tus dedos,
esperándote.
Me suicidaron las esperanzas
y el hambre de amarte.
En un arrebato de demencia
sepulte mis huesos
embelesada de locura,
carcomida de deseos.
Hoy están desechos los arbustos
que cubrían la arboleda.
Hoy se quedó quieta la mar
entre las negras estelas.
Y al paso que voy la resurrección
sólo es una queja.
Si hoy he muerto de amor
será por tu condena.
Se marchito la flor
una tarde de quimera.
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