Ricardo José Lascano
Poeta que considera el portal su segunda casa
Empecé a caminar por la calle entre la gente,
saludé a todas las personas que pasaban,
a todas las saludé y se me ocurrió copiar sus ojos;
algunos me ignoraron, otros saludaron con temor
y sentí la distancia que el tiempo me obligaba,
y les regalé girasoles y les encendí esferas
de luz sobre la hierba que rodeaban almas
y me sentí cansado para volver hasta mi casa
y me quedé dormido en un río de ellos y la noche
me abrazó como un niño con ramas brotadas de palomas
que amanecían con frágil tibieza de madre,
entonces supe que nunca más tenía que regresar.
saludé a todas las personas que pasaban,
a todas las saludé y se me ocurrió copiar sus ojos;
algunos me ignoraron, otros saludaron con temor
y sentí la distancia que el tiempo me obligaba,
y les regalé girasoles y les encendí esferas
de luz sobre la hierba que rodeaban almas
y me sentí cansado para volver hasta mi casa
y me quedé dormido en un río de ellos y la noche
me abrazó como un niño con ramas brotadas de palomas
que amanecían con frágil tibieza de madre,
entonces supe que nunca más tenía que regresar.