Francisco Iván Pazualdo
Poeta veterano en el portal
Se me va la risa del alma
Se va la risa del alma, el silencio cabe en una palabra vaga
disfrazada de cruel lágrima, por eso callo, para afianzar ese esbozo
de amargo llanto, para no sosegar mi quebranto
y formalizar mi argumento, he muerto sin forcejear con la vida
por prescindir de la lozanía... me apresuro a ser cadáver
sin solventar la herida, seran las letanías ornamento
para mi flaco espíritu.
Lo fausto de mi, se vuelve crespo, los horizontes bermejos
se alejan como gacelas temerosas, empiezo a sentir
esa soledad austera, que me arroja a un rincón sombrío
y humedo, lleno de ti, lleno de ti y de las horas
en que me pongo a recordarte, como si ya te hubieras ido
en tu barcaza de rabia y dolor... se me va la risa del alma,
luce doblegado mi existir.
Del alma se me va la risa, me abrazare al último verano
que estuvimos juntos, empiezo a sentirme difunto
en los brazos de la vida.
Se va la risa del alma, el silencio cabe en una palabra vaga
disfrazada de cruel lágrima, por eso callo, para afianzar ese esbozo
de amargo llanto, para no sosegar mi quebranto
y formalizar mi argumento, he muerto sin forcejear con la vida
por prescindir de la lozanía... me apresuro a ser cadáver
sin solventar la herida, seran las letanías ornamento
para mi flaco espíritu.
Lo fausto de mi, se vuelve crespo, los horizontes bermejos
se alejan como gacelas temerosas, empiezo a sentir
esa soledad austera, que me arroja a un rincón sombrío
y humedo, lleno de ti, lleno de ti y de las horas
en que me pongo a recordarte, como si ya te hubieras ido
en tu barcaza de rabia y dolor... se me va la risa del alma,
luce doblegado mi existir.
Del alma se me va la risa, me abrazare al último verano
que estuvimos juntos, empiezo a sentirme difunto
en los brazos de la vida.