Ictiandro
Poeta adicto al portal
Llevo un dolor clavado en mi cuerpo,
una palabra sangrante alejándome de la vida.
Fueron mis sentidos receptores del engaño
y mis labios se sintieron robados
cuando en la noche abrazados nos fundimos.
He perdido la cuenta de mis latidos rendidos,
la arritmia propia de ir muriendo sin verte,
y sin embargo soy polvo ahora en tu tiempo,
si con mortal herida desgarraste mi alma.
Lágrimas secas acudieron a mis ojos,
la furia de quien se sintió muñeco diestro
bajo tus manos de artista despreciable.
Sólo queda este resentimiento que mata
cuanto en ti he amado sin fronteras
y la vil esperanza de renacer de mis cenizas
amándote a la siguiente mañana.
La lluvia de tus párpados acudió
para sembrar el desconcierto y la duda,
la tempestad de saberte desconocida
en cada uno de tus lamentos,
pero fue tan profunda tu estocada
que el grito de mi muerte se trocó en eco
diluyéndose en la nada de mis abrazos.
Y aquí estoy sin tu cuerpo entre mis brazos,
sin mis labios besándote,
caminando a ciegas dentro de tus laberintos,
enterrando este amor sin ceremonias
condenándote al olvido temprano
que apaga mis ansias de seguir viviendo.
una palabra sangrante alejándome de la vida.
Fueron mis sentidos receptores del engaño
y mis labios se sintieron robados
cuando en la noche abrazados nos fundimos.
He perdido la cuenta de mis latidos rendidos,
la arritmia propia de ir muriendo sin verte,
y sin embargo soy polvo ahora en tu tiempo,
si con mortal herida desgarraste mi alma.
Lágrimas secas acudieron a mis ojos,
la furia de quien se sintió muñeco diestro
bajo tus manos de artista despreciable.
Sólo queda este resentimiento que mata
cuanto en ti he amado sin fronteras
y la vil esperanza de renacer de mis cenizas
amándote a la siguiente mañana.
La lluvia de tus párpados acudió
para sembrar el desconcierto y la duda,
la tempestad de saberte desconocida
en cada uno de tus lamentos,
pero fue tan profunda tu estocada
que el grito de mi muerte se trocó en eco
diluyéndose en la nada de mis abrazos.
Y aquí estoy sin tu cuerpo entre mis brazos,
sin mis labios besándote,
caminando a ciegas dentro de tus laberintos,
enterrando este amor sin ceremonias
condenándote al olvido temprano
que apaga mis ansias de seguir viviendo.