Margarita Csanady
Poeta asiduo al portal
Cuando se abrió la ventana y la luz y las amapolas
inundaron los rostros,
viniste tú.
Aún no sabía quién eras,
quizás ese de las flores inunando las estaciones
con la sonrisa del nacimiento.
Quizás seas la lluvia que deja sabor a madre.
Aún no sabía quién eras,
pétalo perdido entre los dedos de la brisa,
tormenta desconocida. Esa que deja
granos de arena en los dientes.
Quizás seas el baile atormentado
que abraza las estaciones,
quizás la llama quebradiza
de la adivinada mañana.
Sea como fuere
siempre que te respiro
sé que eres tú.
inundaron los rostros,
viniste tú.
Aún no sabía quién eras,
quizás ese de las flores inunando las estaciones
con la sonrisa del nacimiento.
Quizás seas la lluvia que deja sabor a madre.
Aún no sabía quién eras,
pétalo perdido entre los dedos de la brisa,
tormenta desconocida. Esa que deja
granos de arena en los dientes.
Quizás seas el baile atormentado
que abraza las estaciones,
quizás la llama quebradiza
de la adivinada mañana.
Sea como fuere
siempre que te respiro
sé que eres tú.