roberland
Poeta asiduo al portal
Es mía, sé que es mía
porque sus ojos me dicen que sí ,
que es mía, como la sal es del agua
que forma el ancho mar,
como un pájaro es el cielo
ese que empieza a volar.
Es mía aunque no me pertenece,
es mía a pesar de que otro la bese
y yo no decidí que fuera mía.
Fue ella, que sucumbiendo a mis versos
me dijo que era mía.
Que extasiada por mis besos
me dijo que era mía.
Yo sé que esa mujer no es mía
y que en circunstancias normales
nunca lo debió de ser,
pero si que fue mía,
lo fue durante mucho tiempo
lo fue...Fue mía
entre sábanas blancas, y lencería de encaje francés
fue mía entre arbustos y en estrechos portales
y fue mía en las olas del mar.
Estaba claro que era para mí, que era mía .
cuando mis ojos y los suyos se juntaron
como orilla y mar y el suelo al cielo;
ella se convenció que era mía
y yo me convencí que me la merecía
y por tanto debía ser mía, y así fue
se hizo mía y cuando no la tenía
porque su cuerpo estaba lejos
sus recuerdos en mi mente y un montón de fotografías
que me recordaban que donde quiera
que estuviera seguiría siendo mía.
Y yo la sentía mía irremediablemente mía
inalcanzable a veces, pero mía;
hasta que un día descubrí que no lo querría
y por tanto no debía ser mía, pero ella
no me entendía o no me quiere entender;
y me ofreció su simpatía envuelta
en mucho amor que yo altivamente rechazaría
o desilusión por la cual yo
siempre me arrepentiría.
Porque cuando finalmente comprendí que
el fallo en ella buscaba no existía
y que yo si quería que fuera mía,
solo y siempre mía...desapareció,
se fue con otro y ya nunca será mía
salvo en mis versos, es mis besos a otra mujer
en mis noches de embriaguez, y mis días
de melancolía recordando lo que pudo y no fue.
Y todo fue por culpa mía...Sí mi culpa, culpa mía.
 
porque sus ojos me dicen que sí ,
que es mía, como la sal es del agua
que forma el ancho mar,
como un pájaro es el cielo
ese que empieza a volar.
Es mía aunque no me pertenece,
es mía a pesar de que otro la bese
y yo no decidí que fuera mía.
Fue ella, que sucumbiendo a mis versos
me dijo que era mía.
Que extasiada por mis besos
me dijo que era mía.
Yo sé que esa mujer no es mía
y que en circunstancias normales
nunca lo debió de ser,
pero si que fue mía,
lo fue durante mucho tiempo
lo fue...Fue mía
entre sábanas blancas, y lencería de encaje francés
fue mía entre arbustos y en estrechos portales
y fue mía en las olas del mar.
Estaba claro que era para mí, que era mía .
cuando mis ojos y los suyos se juntaron
como orilla y mar y el suelo al cielo;
ella se convenció que era mía
y yo me convencí que me la merecía
y por tanto debía ser mía, y así fue
se hizo mía y cuando no la tenía
porque su cuerpo estaba lejos
sus recuerdos en mi mente y un montón de fotografías
que me recordaban que donde quiera
que estuviera seguiría siendo mía.
Y yo la sentía mía irremediablemente mía
inalcanzable a veces, pero mía;
hasta que un día descubrí que no lo querría
y por tanto no debía ser mía, pero ella
no me entendía o no me quiere entender;
y me ofreció su simpatía envuelta
en mucho amor que yo altivamente rechazaría
o desilusión por la cual yo
siempre me arrepentiría.
Porque cuando finalmente comprendí que
el fallo en ella buscaba no existía
y que yo si quería que fuera mía,
solo y siempre mía...desapareció,
se fue con otro y ya nunca será mía
salvo en mis versos, es mis besos a otra mujer
en mis noches de embriaguez, y mis días
de melancolía recordando lo que pudo y no fue.
Y todo fue por culpa mía...Sí mi culpa, culpa mía.