Jose Anibal Ortiz Lozada
Poeta adicto al portal
Sé que te hago falta
como el humo al cigarro,
como la palabra en la boca
cuando el silencio duele más.
Sé que te hago falta
como el frío en la madrugada,
ese que se cuela por la ventana
y te recuerda que estás solo.
Te hago falta
como el ruido del mar
cuando el alma está cansada,
como el abrazo que nunca diste
y ahora se te queda atorado en el pecho.
Sé que te hago falta,
lo ves en tus ojos,
en el espejo donde buscas
una respuesta a la pregunta
que no te atreves a hacer.
Te hago falta,
y aunque no lo digas,
aunque calles el nombre
que susurras en sueños,
sé que en cada rincón de tu cama
mi ausencia se hace presencia.
Pero no te preocupes,
que el olvido también tiene su horario,
y cuando menos lo esperes,
seré sólo un eco en tu memoria,
una sombra que se desvanece
con la primera luz del día.
como el humo al cigarro,
como la palabra en la boca
cuando el silencio duele más.
Sé que te hago falta
como el frío en la madrugada,
ese que se cuela por la ventana
y te recuerda que estás solo.
Te hago falta
como el ruido del mar
cuando el alma está cansada,
como el abrazo que nunca diste
y ahora se te queda atorado en el pecho.
Sé que te hago falta,
lo ves en tus ojos,
en el espejo donde buscas
una respuesta a la pregunta
que no te atreves a hacer.
Te hago falta,
y aunque no lo digas,
aunque calles el nombre
que susurras en sueños,
sé que en cada rincón de tu cama
mi ausencia se hace presencia.
Pero no te preocupes,
que el olvido también tiene su horario,
y cuando menos lo esperes,
seré sólo un eco en tu memoria,
una sombra que se desvanece
con la primera luz del día.