rodrigotoro
Poeta adicto al portal
Se te olvida que volamos al infinito
y danzamos, como abejas en polen dibujadas,
y tu virgen pasión se rindió a horcajadas
a las letras de éste oscuro manuscrito.
Se te olvida, mi pequeño, que apostamos
al silencio y al amor de pantomimas:
aquel que se finge irreal en las esquinas
y loco nos consume cuando a solas quedamos.
Se te olvida, mi zafiro, que etéreos navegamos
entre luces y magnolias con las manos tomadas,
y que respondí con mi piel a tus dudas desarrapadas
y me escurrí como arena entre tus manos…
Se te olvida, cisne mío, que rompí tu armadura,
con sílabas de besos y aspavientos en mis ojos,
abriendo en tu cuerpo todos los cerrojos
Como una ecuación resuelta con ternura…
Se te olvida que fui dueño de tu aliento,
y un legionario que se postró ante tu pureza,
combatiendo su cruzada aferrado a la certeza
de haber conquistado una estrella al firmamento.
…Y se te olvida que sembramos el vacio
con un sentimiento en belleza conjugado;
¿Por qué, entonces, no estás a mi lado?
¿por qué no pudiste seguír siendo mío?...
Última edición: