José rubiel Amaya Amaya
Poeta asiduo al portal
¿Me dejas?... ¡Está bien!...
pero sigo diluido
en el aire que respiras,
y me filtro en tus pulmones
y recorro tu sangre,
y duermo en tus pupilas
cuando miras la tarde,
en el viento que mece
tus cabellos estoy preso,
y el agua que bebes,
son besos míos
estancados en el tiempo,
y me recojo en mi mismo,
en mi amigo el silencio,
en la soledad apacible.
es el bello paisaje
que me dejó tu alma.
Luego vendrán los días grises,
y una neblina caritativa,
abrazará los recuerdos imborrables.
y esperare por ti,
como el pastor espera
a su oveja perdida.
aunque el cielo me niegue
los anhelos más apasionados,
y viva día y noche
en la torre de marfil
de mis recuerdos
y de mis lágrimas.
pero sigo diluido
en el aire que respiras,
y me filtro en tus pulmones
y recorro tu sangre,
y duermo en tus pupilas
cuando miras la tarde,
en el viento que mece
tus cabellos estoy preso,
y el agua que bebes,
son besos míos
estancados en el tiempo,
y me recojo en mi mismo,
en mi amigo el silencio,
en la soledad apacible.
es el bello paisaje
que me dejó tu alma.
Luego vendrán los días grises,
y una neblina caritativa,
abrazará los recuerdos imborrables.
y esperare por ti,
como el pastor espera
a su oveja perdida.
aunque el cielo me niegue
los anhelos más apasionados,
y viva día y noche
en la torre de marfil
de mis recuerdos
y de mis lágrimas.