Muerdo mis labios enrojecidos,
soslayando los destellos
de mi alma, aquellas brasas que me queman
y que tanto golpean
noche tras noche
en el cristal de mis sueños.
Y con el halo de un lienzo, me contraigo
contra la ventana -con delirio-
como queriendo inventarme
la tersura de tu cuerpo,
pero tú estás tan lejos, fuera de este lugar
que se me hace tan pequeño.
Esta celda que contiene
un huracán
que azota los segundos.
Y tanto te pienso,
y la pasión que por ti siento
se trenza con los cabellos traslúcidos del viento.
Torbellino que la alza a las nubes del cielo,
manto que la cala, pero que no logra
sofocar su fuego
Y tanto te pienso,
y le ruego a lo eterno…
¿Cuándo será el día propicio, para
desvelarte este secreto?, el día prometido
en que se ciñan nuestros cuerpos
y en que a raudales mis caricias te confiesen
lo que siento.
Porque en ese momento mis labios no podrán
resistir lo que guardan, sólo para ti,
y en un suspiro tierno, refulgirá entre tu y yo
que por tu amor, me muero.
soslayando los destellos
de mi alma, aquellas brasas que me queman
y que tanto golpean
noche tras noche
en el cristal de mis sueños.
Y con el halo de un lienzo, me contraigo
contra la ventana -con delirio-
como queriendo inventarme
la tersura de tu cuerpo,
pero tú estás tan lejos, fuera de este lugar
que se me hace tan pequeño.
Esta celda que contiene
un huracán
que azota los segundos.
Y tanto te pienso,
y la pasión que por ti siento
se trenza con los cabellos traslúcidos del viento.
Torbellino que la alza a las nubes del cielo,
manto que la cala, pero que no logra
sofocar su fuego
Y tanto te pienso,
y le ruego a lo eterno…
¿Cuándo será el día propicio, para
desvelarte este secreto?, el día prometido
en que se ciñan nuestros cuerpos
y en que a raudales mis caricias te confiesen
lo que siento.
Porque en ese momento mis labios no podrán
resistir lo que guardan, sólo para ti,
y en un suspiro tierno, refulgirá entre tu y yo
que por tu amor, me muero.
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