Dan_Z
Poeta recién llegado
Persiste aquella carta al obús de tus tormentas,
consternada en el silencio del que tus letras hablan;
Descrito en eterna prosa el donaire de tu cuerpo,
colateral a la afonía de tus pies sobre el cemento.
El severo compás de los latentes versos,
hirientes al semblante amoroso del dolor,
que indemnes conducen sedimentos al oleaje,
al interior, donde el corazón murió.
Aquel primaveral beso voluptuoso e inerte,
sigue las huellas del viento sobre la arena,
persiguiendo el perfume basto, encantado,
recordado de tu lucífero y pequeño infinito.
Noctívaga existencia que en las lluvias deambula,
tal un arrecife de colores inundando mi Universo,
como el encuentro lunar en las nubes, el beso,
que en el respiro oscila, y en el oreo descansa.
El ente inmune a tu hermosura, a tu fantasma,
que vacía la tinta de aquel lápiz, tu extrañado,
y elimina el granizo que en el estío cae,
estudiando perfección, anhelando tu llamado.
consternada en el silencio del que tus letras hablan;
Descrito en eterna prosa el donaire de tu cuerpo,
colateral a la afonía de tus pies sobre el cemento.
El severo compás de los latentes versos,
hirientes al semblante amoroso del dolor,
que indemnes conducen sedimentos al oleaje,
al interior, donde el corazón murió.
Aquel primaveral beso voluptuoso e inerte,
sigue las huellas del viento sobre la arena,
persiguiendo el perfume basto, encantado,
recordado de tu lucífero y pequeño infinito.
Noctívaga existencia que en las lluvias deambula,
tal un arrecife de colores inundando mi Universo,
como el encuentro lunar en las nubes, el beso,
que en el respiro oscila, y en el oreo descansa.
El ente inmune a tu hermosura, a tu fantasma,
que vacía la tinta de aquel lápiz, tu extrañado,
y elimina el granizo que en el estío cae,
estudiando perfección, anhelando tu llamado.
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