Sediento, excavo en la memoria
un pozo del que brotan los recuerdos enterrados.
Rebosan sin freno,
saltan el borde y me inundan,
empapando el polvo que seca mi garganta.
Pero al saciar mi sed el agua se hace fango,
y con ese barro espeso los condeno al fondo
del pozo recién sellado.
Traicionados.
un pozo del que brotan los recuerdos enterrados.
Rebosan sin freno,
saltan el borde y me inundan,
empapando el polvo que seca mi garganta.
Pero al saciar mi sed el agua se hace fango,
y con ese barro espeso los condeno al fondo
del pozo recién sellado.
Traicionados.