El Poeta del Asfalto
Poeta adicto al portal
Altos muros, mansiones,
embajadas.
En su interminable fiesta de champaña,
mentes torcidas ,
que no saben ni a quién le vendieron la esperanza.
Estoy cantando.
De vergüenza,
a veces para adentro.
Amaneció, se hizo de noche,
y otra vez amanece.
Días, años, generaciones.
Inmensa rueda.
aplastó ignorante como siempre
al que trabaja.
Un decreto más,
otro veredicto.
Ven mujer de nuevo,
ven a hacer el pan de la esperanza.
En el sótano donde escondemos las últimas espigas
hay un poema,
una guitarra,
la eterna y triste fiesta.
En una silla,
entretenida y ebria,
nuestra muerte
olvidada de que ya es tiempo.
Manos vacías aplauden llevando el ritmo,
inmensa rueda aplastó ignorante como siempre
todos los sueños descuidados.
Amaneció,
se hizo de noche,
y otra vez amanece.
Días, años, generaciones.
Siempre cantando,
cofrecito del pecho,
de vergüenza,
a veces para adentro.
Trabajando sin pausas
acordándonos de las alegrías al vivirlas y después nunca.
Dale a la huesuda otro trago de caña,
¡Jay!
Nomás esta noche no se acuerde,
después tendré que irme
a inventarme de nuevo un espacio
a escaparme de sus garras.
Estoy cantando,
tiempo es todo lo que ganamos:
ir viviendo
un día más un día menos,
uno.
embajadas.
En su interminable fiesta de champaña,
mentes torcidas ,
que no saben ni a quién le vendieron la esperanza.
Estoy cantando.
De vergüenza,
a veces para adentro.
Amaneció, se hizo de noche,
y otra vez amanece.
Días, años, generaciones.
Inmensa rueda.
aplastó ignorante como siempre
al que trabaja.
Un decreto más,
otro veredicto.
Ven mujer de nuevo,
ven a hacer el pan de la esperanza.
En el sótano donde escondemos las últimas espigas
hay un poema,
una guitarra,
la eterna y triste fiesta.
En una silla,
entretenida y ebria,
nuestra muerte
olvidada de que ya es tiempo.
Manos vacías aplauden llevando el ritmo,
inmensa rueda aplastó ignorante como siempre
todos los sueños descuidados.
Amaneció,
se hizo de noche,
y otra vez amanece.
Días, años, generaciones.
Siempre cantando,
cofrecito del pecho,
de vergüenza,
a veces para adentro.
Trabajando sin pausas
acordándonos de las alegrías al vivirlas y después nunca.
Dale a la huesuda otro trago de caña,
¡Jay!
Nomás esta noche no se acuerde,
después tendré que irme
a inventarme de nuevo un espacio
a escaparme de sus garras.
Estoy cantando,
tiempo es todo lo que ganamos:
ir viviendo
un día más un día menos,
uno.