JORGE FERNANDEZ RUIZ
Poeta asiduo al portal
SEMEJANTE AL MUNDO
Hemos hallado, tal vez, la mañana o la luz.
Yo recordaba la elegante tristeza de tu abrigo,
el llanto de raíces que encendía los espinos,
la ciudad acostumbrada a los otoños...
Tu atardecías en mi alma como un sol desangrado,
como una incandescencia de luciérnagas.
Nunca, nadie deshabitó tus desvelos.
Pero yo me atreví, me atreví a tu pecho de tierra,
a su frutal redondez de amapolas,
a los ecos centenarios que anudaban tu garganta...
Hemos hallado tal vez la mañana o la luz.
A veces, como una caricia,
se conforma la luna entre tus cejas,
otras, regresas al mundo su sentido.
Ebrio de ti y de tus labios devorantes,
como un alucinado, me conduzco por tu piel.
Y naufrago y me inundo y perezco al fin.
Así, yaciente, amarrado subcutáneamente a tu ser,
quiero que me recuerdes para siempre.
Llegué, manso de verdades, descreído de todo
Pero amanecí, desde ti, semejante al mundo.
Hemos hallado, tal vez, la mañana o la luz.
Hemos hallado, tal vez, la mañana o la luz.
Yo recordaba la elegante tristeza de tu abrigo,
el llanto de raíces que encendía los espinos,
la ciudad acostumbrada a los otoños...
Tu atardecías en mi alma como un sol desangrado,
como una incandescencia de luciérnagas.
Nunca, nadie deshabitó tus desvelos.
Pero yo me atreví, me atreví a tu pecho de tierra,
a su frutal redondez de amapolas,
a los ecos centenarios que anudaban tu garganta...
Hemos hallado tal vez la mañana o la luz.
A veces, como una caricia,
se conforma la luna entre tus cejas,
otras, regresas al mundo su sentido.
Ebrio de ti y de tus labios devorantes,
como un alucinado, me conduzco por tu piel.
Y naufrago y me inundo y perezco al fin.
Así, yaciente, amarrado subcutáneamente a tu ser,
quiero que me recuerdes para siempre.
Llegué, manso de verdades, descreído de todo
Pero amanecí, desde ti, semejante al mundo.
Hemos hallado, tal vez, la mañana o la luz.
:: específicamente ::
:: foroamorósicas::