Ayax
Poeta que considera el portal su segunda casa
Por tu susurro de sutil espiga
tocada por un céfiro amoroso,
en verdad, te pareces al otoño
por tu mirar de rosa pensativa.
Sí, mucho te asemejas al otoño,
a la luna de octubre que nos guiña
cuando asoma a través de la cortina
cual cómplice leal de nuestro gozo.
Te vuelves el poema inevitable
consustancial, por siempre, a los crepúsculos,
cuando vuelca el otoño sus efluvios
o lluvia, con aroma de saudade.
Calor de saciedad donde me acuno,
eres, en el regazo de la tarde.
tocada por un céfiro amoroso,
en verdad, te pareces al otoño
por tu mirar de rosa pensativa.
Sí, mucho te asemejas al otoño,
a la luna de octubre que nos guiña
cuando asoma a través de la cortina
cual cómplice leal de nuestro gozo.
Te vuelves el poema inevitable
consustancial, por siempre, a los crepúsculos,
cuando vuelca el otoño sus efluvios
o lluvia, con aroma de saudade.
Calor de saciedad donde me acuno,
eres, en el regazo de la tarde.