Mettah
Poeta recién llegado
Cada noche trae en su manto de sombras,
la semilla que siembra en mi mente
y que germina, crece y florece en sueños,
sueños donde tu imagen se hace presente.
A veces pequeña e inocente,
otras tantas voraz, intransigente,
tu como reina absoluta, omnipresente,
gobiernas mis sueños, manejas mi mente.
Y mi voluntad se hace nula a tus deseos,
yo hilador de sueños e ilusiones,
creo mi propia mordaza, mi propio bridón,
con el cual conduces mi destino.
En la fascinación que en mi despliegas,
el deseo me desborda, pero tu me frenas,
me sometes, el látigo del silencio cala hondo,
solo resta esperar, ya llegará el momento.
El tiempo en que el cazador sea presa
podría llegar sin ser descubierto,
y será el momento de romper ataduras,
y volar con la presa en las garras.
Y volar a donde el tiempo es sin tiempo,
y devorar el banquete que en tu cuerpo se ofrece,
deleitándome con cada parte de tu piel,
embriagando los sentidos con tu olor natural.
Pero ahora no es el tiempo,
el día llegará, y será el momento,
las dudas se disiparan o se harán tolerables,
y se abrirá el telón, donde podamos actuar.
Mientras seguiré soñando
Y pensando en lo que puede y no ser,
Me quedo con tu imagen, brillante plena,
Dios te guarde en su seno, así sea.
la semilla que siembra en mi mente
y que germina, crece y florece en sueños,
sueños donde tu imagen se hace presente.
A veces pequeña e inocente,
otras tantas voraz, intransigente,
tu como reina absoluta, omnipresente,
gobiernas mis sueños, manejas mi mente.
Y mi voluntad se hace nula a tus deseos,
yo hilador de sueños e ilusiones,
creo mi propia mordaza, mi propio bridón,
con el cual conduces mi destino.
En la fascinación que en mi despliegas,
el deseo me desborda, pero tu me frenas,
me sometes, el látigo del silencio cala hondo,
solo resta esperar, ya llegará el momento.
El tiempo en que el cazador sea presa
podría llegar sin ser descubierto,
y será el momento de romper ataduras,
y volar con la presa en las garras.
Y volar a donde el tiempo es sin tiempo,
y devorar el banquete que en tu cuerpo se ofrece,
deleitándome con cada parte de tu piel,
embriagando los sentidos con tu olor natural.
Pero ahora no es el tiempo,
el día llegará, y será el momento,
las dudas se disiparan o se harán tolerables,
y se abrirá el telón, donde podamos actuar.
Mientras seguiré soñando
Y pensando en lo que puede y no ser,
Me quedo con tu imagen, brillante plena,
Dios te guarde en su seno, así sea.