Ricardo López Castro
*Deuteronómico*
Incluso con los labios
secos
naufrago entre tus besos
hasta muerto de frío
imagino tus huesos
me dan escalofríos
se me cura el resabio
del instante sombrío
en que ya no sentía el roce de tu boca
de tu mano en mi tez
del deseo en el vaho
de la única vez
en que un profundo río
se elevó hasta tus pies
arrastrando su cieno
con total desamparo
entre tu ayer y el mío
porque no hay diferencia entre un año o un mes
y el instante en que raro
solo o con veneno
me seducen los poros del amor sin mañana
y es en cada membrana de mis células
donde tañen tu voz y tu sonrisa
donde laten sin tiempo y sin esfuerzo
todas mis emociones
incrédulas
como onírico es el paisaje con prisa
que se graba en mis iris
cada vez que supones
que no puedo quererte
más
porque me tuerzo
de este cuento infinito en el que siempre me tendrás
abro la luz y busco tu mirada
y se me escurren mil y una caricias
y cierro con la llave de tus sueños
me acomodo en mi almohada
hasta que tras el fondo haces delicias
y delirios
somos dueños
amos
del vaivén de los lirios más blancos
y siempre entre los flancos
de tu palma
germinará la yema de mis dedos
así como en mi alma
ya se apaciguarán todos mis miedos
secos
naufrago entre tus besos
hasta muerto de frío
imagino tus huesos
me dan escalofríos
se me cura el resabio
del instante sombrío
en que ya no sentía el roce de tu boca
de tu mano en mi tez
del deseo en el vaho
de la única vez
en que un profundo río
se elevó hasta tus pies
arrastrando su cieno
con total desamparo
entre tu ayer y el mío
porque no hay diferencia entre un año o un mes
y el instante en que raro
solo o con veneno
me seducen los poros del amor sin mañana
y es en cada membrana de mis células
donde tañen tu voz y tu sonrisa
donde laten sin tiempo y sin esfuerzo
todas mis emociones
incrédulas
como onírico es el paisaje con prisa
que se graba en mis iris
cada vez que supones
que no puedo quererte
más
porque me tuerzo
de este cuento infinito en el que siempre me tendrás
abro la luz y busco tu mirada
y se me escurren mil y una caricias
y cierro con la llave de tus sueños
me acomodo en mi almohada
hasta que tras el fondo haces delicias
y delirios
somos dueños
amos
del vaivén de los lirios más blancos
y siempre entre los flancos
de tu palma
germinará la yema de mis dedos
así como en mi alma
ya se apaciguarán todos mis miedos