Eladio Trigo
Poeta fiel al portal
SENCILLO AMARTE, DURO OLVIDARTE.
Implacablemente busco cualquier resquicio,
cualquier despojo que tu piel haya pegado a mi piel,
sigilosa y orgullosa abriste tus alas y sin pretexto, volaste,
cuando perecedero era el amor que yo eternamente
postraba a tus pies, pues que feliz y dulce era vivir, dentro de ti.
Me siento como un libro a medio leer,
sin que hayas esperado todo lo que yo te pueda ofrecer,
en la estantería de los sueños permaneceré obstinado,
soñando que devorada por mi ausencia, quieras volver a leer,
un libro inacabado.
Estremeciéndome recuerdo aquel paraíso camuflado
entre el espeso matorral, su orilla era mojada por un apacible rió,
mirándonos, nuestra bandera de colonizador extendimos.
Nuestro pequeño mar envolvía nuestros vírgenes cuerpos desnudos,
su agua, se paraba danzando y cantando alabanzas ala diosa del amor,
luego, con una tímida sonrisa, proseguía su camino.
Temeroso y desamparado, sofocante y presa de mí arrebato,
Busco en el cajón de tu olvido juramentos eternos,
incrédulo y cansado descubro con todo mi dolor
que sencillamente tu olvido, serenamente de mí, sea olvidado.
Navego ensimismado en mis pensamientos, busco el viento,
preso me dejaste una calma exterior de la que reniego,
sin sentido, balbuceo palabras bloqueado por mis ensueños.
Interiormente me aislaste de mí alma, quemaste mi corazon.
Ahora solo me deslizo en la mar de mi destino,
Y como un iluso suelto el timón y rezando,
le pido a dios, hallar el viento a favor.
De mis labios se deslumbra una tímida sonrisa,
mis ojos se encharcan rememorando resquicios del pasado,
desafiando ala realidad me miento tanto que me lo creo,
palabras sin fundamentos me revuelven mi dolor,
y pienso, que sencillo fue amarte,
que duro olvidarte.
Eladio Trigo.
Implacablemente busco cualquier resquicio,
cualquier despojo que tu piel haya pegado a mi piel,
sigilosa y orgullosa abriste tus alas y sin pretexto, volaste,
cuando perecedero era el amor que yo eternamente
postraba a tus pies, pues que feliz y dulce era vivir, dentro de ti.
Me siento como un libro a medio leer,
sin que hayas esperado todo lo que yo te pueda ofrecer,
en la estantería de los sueños permaneceré obstinado,
soñando que devorada por mi ausencia, quieras volver a leer,
un libro inacabado.
Estremeciéndome recuerdo aquel paraíso camuflado
entre el espeso matorral, su orilla era mojada por un apacible rió,
mirándonos, nuestra bandera de colonizador extendimos.
Nuestro pequeño mar envolvía nuestros vírgenes cuerpos desnudos,
su agua, se paraba danzando y cantando alabanzas ala diosa del amor,
luego, con una tímida sonrisa, proseguía su camino.
Temeroso y desamparado, sofocante y presa de mí arrebato,
Busco en el cajón de tu olvido juramentos eternos,
incrédulo y cansado descubro con todo mi dolor
que sencillamente tu olvido, serenamente de mí, sea olvidado.
Navego ensimismado en mis pensamientos, busco el viento,
preso me dejaste una calma exterior de la que reniego,
sin sentido, balbuceo palabras bloqueado por mis ensueños.
Interiormente me aislaste de mí alma, quemaste mi corazon.
Ahora solo me deslizo en la mar de mi destino,
Y como un iluso suelto el timón y rezando,
le pido a dios, hallar el viento a favor.
De mis labios se deslumbra una tímida sonrisa,
mis ojos se encharcan rememorando resquicios del pasado,
desafiando ala realidad me miento tanto que me lo creo,
palabras sin fundamentos me revuelven mi dolor,
y pienso, que sencillo fue amarte,
que duro olvidarte.
Eladio Trigo.