versus
Poeta recién llegado
Que se haga la noche
y sienta su mano en mi mano,
que todo sea canción lenta,
que sus ojos me busquen sostenidos
y se acerque despacio
con sus temblorosos labios.
Señora de los días
ven, y que la luna nos haga de testigo
queriendo que la noche
nunca sea un tiempo perdido,
un son baldío,
la oración nuestra desatendida.
Señora, yo te espero
en el alféizar de la dicha,
en el balcón que otea los días
hacia un conocido horizonte
por si me trae tu sonrisa.
Amor es la palabra,
esa que en tus ojos brilla
y que, para siempre,
he hecho mía.
Mientras, la gente, habla, camina,
vive y muere,
pero yo tan solo respiro
si sé que tú vienes.
y sienta su mano en mi mano,
que todo sea canción lenta,
que sus ojos me busquen sostenidos
y se acerque despacio
con sus temblorosos labios.
Señora de los días
ven, y que la luna nos haga de testigo
queriendo que la noche
nunca sea un tiempo perdido,
un son baldío,
la oración nuestra desatendida.
Señora, yo te espero
en el alféizar de la dicha,
en el balcón que otea los días
hacia un conocido horizonte
por si me trae tu sonrisa.
Amor es la palabra,
esa que en tus ojos brilla
y que, para siempre,
he hecho mía.
Mientras, la gente, habla, camina,
vive y muere,
pero yo tan solo respiro
si sé que tú vienes.