tyngui
Poeta que considera el portal su segunda casa
Ramaje y espesura por doquier hojarasca danzante de la mano del viento negro de otoño.
Entretiempo tardío y transición de los periodos elementales en las calles grises de la ciudad.
Urbe en los suburbios cobijan extramuros y gentío fantasmal debajo de los puentes invisibles.
Impalpables composiciones imaginarias de ciertos placeres evanescentes detrás de las mieles.
Mermelizadas noches de cortinas de alcohol, exhibición beligerante y relámpagos pulvericidas.
Persuasión geométrica que disfraza disimiles atmósferas en exceptuados placebos alienados.
Tal vez el destino sea solo una ilusión que imagine un día mientras me escondía bajo la tierra.
Entre mis sueños sueltos continúan acosándome ciertas figuras extraordinariamente informes.
Arañas luminosas en la mitad de una imagen desvanecida y me siento infrecuente y sin control.
Esta noche cerraré la puerta a todos los fantasmas asustadizos que me piden concejos de amor.
Es verdad que no me veo en el espejo y también digo, que a veces muero sin haber vivido jamás.
Entretiempo tardío y transición de los periodos elementales en las calles grises de la ciudad.
Urbe en los suburbios cobijan extramuros y gentío fantasmal debajo de los puentes invisibles.
Impalpables composiciones imaginarias de ciertos placeres evanescentes detrás de las mieles.
Mermelizadas noches de cortinas de alcohol, exhibición beligerante y relámpagos pulvericidas.
Persuasión geométrica que disfraza disimiles atmósferas en exceptuados placebos alienados.
Tal vez el destino sea solo una ilusión que imagine un día mientras me escondía bajo la tierra.
Entre mis sueños sueltos continúan acosándome ciertas figuras extraordinariamente informes.
Arañas luminosas en la mitad de una imagen desvanecida y me siento infrecuente y sin control.
Esta noche cerraré la puerta a todos los fantasmas asustadizos que me piden concejos de amor.
Es verdad que no me veo en el espejo y también digo, que a veces muero sin haber vivido jamás.
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