ricardo felipe
Poeta recién llegado
…Podemos decir que el avance de mis sentimientos se mide por el tiempo en que mis ojos te contemplan,
mi mente te recuerda,
mis adentros te extrañan,
podemos decir que el amor es una sensación para siempre que sólo se transforma.
Desde que te conocí pude entender el concepto de filosofía,
amar a la sabiduría,
comprender que eres tú, el cúmulo de conocimientos a través del tiempo,
aprendí a mirar de frente,
a escribir tu nombre debajo del puente de mi corazón,
tuve la certeza que el mar es una metáfora de todo lo tuyo,
y entendí la misión que en la vida tiene una sonrisa.
Podemos decir que mis sueños conviven con mis aspiraciones,
y que a menudo te paro construyendo nuevas promesas que se entreveran con mis emociones,
podemos decir que te amaré todo lo que dura una cadena perpetua,
y si se descubriera que hay más allá, es seguro que el amor se extenderá.
Podemos decir que ahora te ofrezco un puñado de estrellas y una nube de regocijos preparados a inundarte como lluvia,
podemos decir que ando visualizándote desde las altas cumbres de la fe y debo confesar que me encanta ver como tu silueta va quedándose tatuada en la arena cerca de la orilla de mi imaginación.
Podemos decir que yo no soy la geografía que avizorabas y lo entiendo,
pero no puedes negar que te pienso a cada momento,
tan sólo puedo asegurarte que tengo reservada una cita con la distancia,
y con el horizonte que te persigue,
a ver si mi corazonada finalmente te encuentra sentada en mi tiempo soñado…
Ricardo Felipe
El último bardo
mi mente te recuerda,
mis adentros te extrañan,
podemos decir que el amor es una sensación para siempre que sólo se transforma.
Desde que te conocí pude entender el concepto de filosofía,
amar a la sabiduría,
comprender que eres tú, el cúmulo de conocimientos a través del tiempo,
aprendí a mirar de frente,
a escribir tu nombre debajo del puente de mi corazón,
tuve la certeza que el mar es una metáfora de todo lo tuyo,
y entendí la misión que en la vida tiene una sonrisa.
Podemos decir que mis sueños conviven con mis aspiraciones,
y que a menudo te paro construyendo nuevas promesas que se entreveran con mis emociones,
podemos decir que te amaré todo lo que dura una cadena perpetua,
y si se descubriera que hay más allá, es seguro que el amor se extenderá.
Podemos decir que ahora te ofrezco un puñado de estrellas y una nube de regocijos preparados a inundarte como lluvia,
podemos decir que ando visualizándote desde las altas cumbres de la fe y debo confesar que me encanta ver como tu silueta va quedándose tatuada en la arena cerca de la orilla de mi imaginación.
Podemos decir que yo no soy la geografía que avizorabas y lo entiendo,
pero no puedes negar que te pienso a cada momento,
tan sólo puedo asegurarte que tengo reservada una cita con la distancia,
y con el horizonte que te persigue,
a ver si mi corazonada finalmente te encuentra sentada en mi tiempo soñado…
Ricardo Felipe
El último bardo