sara0305
Poeta fiel al portal
Llevaba una boina el día que lo conocí
el gesto apagado de una sirena sin delito
la boca turbada por un delirio clandestino
las pupilas dilatadas buscando el infinito.
Cruzaba la avenida sin prisa, sin testigos
silbaba claro de luna con exquisito tino
a mi lado pasó, dejando una huella de olvido.
Tocaba el violín en las noches de cuaresma
el saxofón lo acompañaba en los días de juerga
su canto era el cielo seduciendo al paraíso
las letras de sus poemas tiritaban en el ombligo.
Su silencio susurrando era su más bella jugada
su risa convenciendo, era su última táctica
Todo se lo dabas, nunca pedía nada.
Hablaba como erudito, convencía como niño
corría en el vacío, se llenaba de los lirios
su cigarro apagado se mecía en sus vicios
la cuerda de sus zapatos escondía un veredicto.
Separarlo no pudimos de su final tragedia
era bello, era un ángel, mas llevaba una condena
Su alegría ficticia disimulaba a sus penas.
Disfrutamos de sus risas, alejamos sus tristezas
amábamos su imagen, nos asustaba su esencia
un sollozo apagado imploraba a la indiferencia
el dolor lo crispaba al hacer una mueca traviesa.
Notamos su ausencia al extrañar la falta de aire
corazones arrepentidos ¿de qué sirven los hubiera?
nada hicimos cuando dijo: ayúdeme quien pueda.
el gesto apagado de una sirena sin delito
la boca turbada por un delirio clandestino
las pupilas dilatadas buscando el infinito.
Cruzaba la avenida sin prisa, sin testigos
silbaba claro de luna con exquisito tino
a mi lado pasó, dejando una huella de olvido.
Tocaba el violín en las noches de cuaresma
el saxofón lo acompañaba en los días de juerga
su canto era el cielo seduciendo al paraíso
las letras de sus poemas tiritaban en el ombligo.
Su silencio susurrando era su más bella jugada
su risa convenciendo, era su última táctica
Todo se lo dabas, nunca pedía nada.
Hablaba como erudito, convencía como niño
corría en el vacío, se llenaba de los lirios
su cigarro apagado se mecía en sus vicios
la cuerda de sus zapatos escondía un veredicto.
Separarlo no pudimos de su final tragedia
era bello, era un ángel, mas llevaba una condena
Su alegría ficticia disimulaba a sus penas.
Disfrutamos de sus risas, alejamos sus tristezas
amábamos su imagen, nos asustaba su esencia
un sollozo apagado imploraba a la indiferencia
el dolor lo crispaba al hacer una mueca traviesa.
Notamos su ausencia al extrañar la falta de aire
corazones arrepentidos ¿de qué sirven los hubiera?
nada hicimos cuando dijo: ayúdeme quien pueda.