jmchicco
Poeta que considera el portal su segunda casa
Un banal predicador,
(sombra de su claustro),
vive fábulas de barro,
amparándose del sol.
Hoy afuera, el terror,
es la prédica del hombre;
un milagro prevalece,
en la humana religión.
Más acá de su cajón,
un refugio aterrador,
crea negros paraísos...
En la píldora el abrigo,
de las almas sin patrón.
Aguijón tras aguijón,
se envenena mi memoria,...
El dinero no es un don,
sin su innata xenofobia;
y en su fábula de gloria,
el amor es otra oferta,...
Calculada preferencia,
con demanda y postor.
Si un cadáver junta polvo,
esperando en su sillón;
y en su prédica, el doctor,
lleva en alza su negocio,...
El letrado y su socio,
no se aterran suficiente:
El cliente fue impaciente,
y hoy reparte comisión.
Un perverso asesino,
es el héroe de la masa,
loco cúmulo de almas,
que devora el hastío.
Inconsciente colectivo,
los adictos al sopor.
En su efímero dolor,
no se enteran de su vida;
su mayor benefactor,
vive en medio del olvido.
El ingrato espectador,
lava lágrimas de culpa;
galardónHonoris Causa,
premio Nóbel al suicidio.
Y un atroz predicador,
vio en la guerra otro arte,
en mis ojos difamantes,
la demencia es otro don...
Genocidio y destrucción,
son el oro del magnate.
Su miseria crea esclavos,
y en su lógica de orates,
con venenos residuales,
es que imparte bendición.
Si esta náusea fuera amor,
(no tan solo letanía),...
Sin grotesca cobardía,
juzgaría lo innombrable,
sin la culpa miserable,
de esta cínica armonía,...
Sin tu cómplice sonrisa,...
Imitándose a la mía.
(sombra de su claustro),
vive fábulas de barro,
amparándose del sol.
Hoy afuera, el terror,
es la prédica del hombre;
un milagro prevalece,
en la humana religión.
Más acá de su cajón,
un refugio aterrador,
crea negros paraísos...
En la píldora el abrigo,
de las almas sin patrón.
Aguijón tras aguijón,
se envenena mi memoria,...
El dinero no es un don,
sin su innata xenofobia;
y en su fábula de gloria,
el amor es otra oferta,...
Calculada preferencia,
con demanda y postor.
Si un cadáver junta polvo,
esperando en su sillón;
y en su prédica, el doctor,
lleva en alza su negocio,...
El letrado y su socio,
no se aterran suficiente:
El cliente fue impaciente,
y hoy reparte comisión.
Un perverso asesino,
es el héroe de la masa,
loco cúmulo de almas,
que devora el hastío.
Inconsciente colectivo,
los adictos al sopor.
En su efímero dolor,
no se enteran de su vida;
su mayor benefactor,
vive en medio del olvido.
El ingrato espectador,
lava lágrimas de culpa;
galardónHonoris Causa,
premio Nóbel al suicidio.
Y un atroz predicador,
vio en la guerra otro arte,
en mis ojos difamantes,
la demencia es otro don...
Genocidio y destrucción,
son el oro del magnate.
Su miseria crea esclavos,
y en su lógica de orates,
con venenos residuales,
es que imparte bendición.
Si esta náusea fuera amor,
(no tan solo letanía),...
Sin grotesca cobardía,
juzgaría lo innombrable,
sin la culpa miserable,
de esta cínica armonía,...
Sin tu cómplice sonrisa,...
Imitándose a la mía.