Xuacu
Poeta que considera el portal su segunda casa
SENTIDO.
Matarte quiero la boca a mordiscos
dejar las rallas de mis colmillos,
en la comisura de tus labios.
Se enrojecieron los cielos,
aves de fuego son mis esputos,
de brasas y volcanes arden mis ojos.
Que esta herida que rompió un espejo
es el reflejo de mí alma triste,
de gris mi vida he pintado.
Oscuro mimo del bierzo
que cuelga a la puerta del páramo
más sí soy pequeña es porque no he crecido.
Nido de lamentos he forjado en la rama
y si mi árbol esta quedándose seco,
será porque lo riego con la sal de una lágrima.
Me quede en el subsuelo enterrada
y quito la arena a paladas,
que profundo es el hoyo de la nada.
Te siento más a ti que a mí y eso
hasta con los ojos cerrados, duele
que quiero lo que amas sin quererlo.
Mi avariciosa poesía no nace en mi mano
y eso que es gemela de un verso,
quiero desamordazar la fuente de tu canto.
Tu corazón te lo ha entregado
el incógnito del infierno que yo necesito,
me lo has robado, que yazca conmigo.
Quiero el eco de un salmo retumbante,
tormenta de rayos que abra estelares,
libre para ser como tu sin desearte.
Acaso ya no soy nadie en este paraje
mansos de decrepitud os habéis vuelto,
la más grande no ha muerto, aquí y ahora nace.
Hablaba la muerte de ella y yo la escuchaba
que quería arroparla en manto negro,
mientras yo me quedaba tiritando desnuda.
Juanjota.
Matarte quiero la boca a mordiscos
dejar las rallas de mis colmillos,
en la comisura de tus labios.
Se enrojecieron los cielos,
aves de fuego son mis esputos,
de brasas y volcanes arden mis ojos.
Que esta herida que rompió un espejo
es el reflejo de mí alma triste,
de gris mi vida he pintado.
Oscuro mimo del bierzo
que cuelga a la puerta del páramo
más sí soy pequeña es porque no he crecido.
Nido de lamentos he forjado en la rama
y si mi árbol esta quedándose seco,
será porque lo riego con la sal de una lágrima.
Me quede en el subsuelo enterrada
y quito la arena a paladas,
que profundo es el hoyo de la nada.
Te siento más a ti que a mí y eso
hasta con los ojos cerrados, duele
que quiero lo que amas sin quererlo.
Mi avariciosa poesía no nace en mi mano
y eso que es gemela de un verso,
quiero desamordazar la fuente de tu canto.
Tu corazón te lo ha entregado
el incógnito del infierno que yo necesito,
me lo has robado, que yazca conmigo.
Quiero el eco de un salmo retumbante,
tormenta de rayos que abra estelares,
libre para ser como tu sin desearte.
Acaso ya no soy nadie en este paraje
mansos de decrepitud os habéis vuelto,
la más grande no ha muerto, aquí y ahora nace.
Hablaba la muerte de ella y yo la escuchaba
que quería arroparla en manto negro,
mientras yo me quedaba tiritando desnuda.
Juanjota.
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