JoelPerez
Poeta recién llegado
"El sentimiento pez es una bendición,
te ahoga sin saberlo,
te mojas incluso al llover,
con miradas de lado,
tu perfil estoy amando,
cada día que lo veo,
cruzan algas por mis dedos.
En las peceras no existe el amor,
solo la repetición de besos y recuerdos,
por eso me he escapado de ese infierno
que es húmedo como tus besos.
Para mí no existe el cielo,
soy un pez que respira sin saberlo.
Cuándo la marea me lleva,
no me resisto a ella,
me dejo llevar algún lugar,
por el camino veo miles de ellos,
todos boquiabiertos,
respiran como yo,
pero yo busco el anzuelo.
Esa afilada herramienta,
atada a un hilo de esperanza,
cae al agua,
trae premio,
picaré en su anzuelo,
si una red no me detiene a tiempo.
Muerdo el gusano con esperanzas,
algún trozo de piel cae en mi garganta,
siento como el hilo me levanta,
me alzo fuera de mi reino de agua,
ya veo el cielo, ¡las musas me aclaman!
este es el limbo del pez,
donde la amada tira de tí sin saber,
que mis labios esperan ser amados.
Es hermoso volver a picar,
es hermoso que te pesquen,
muchos peces hay en el mar,
grises, azules, DORADOS,
ya da igual el color o escamas que decoran mi regazo,
ahora salto contra el tiempo,
esquivando mareas y ríos,
la edad del pez me enseñó a navegar,
mover las aletas a la par,
saber apreciar el sentimiento que,
después de tanto tiempo,
he vuelto a navegar.
Es muy bonito ver el cielo,
sin la capa de agua de por medio,
veo el rocío de la lluvia caer,
cada gota brilla más y más que el ayer,
mis ojos muy abiertos te ven,
me veo caer en tus manos,
sé que me devorarás en tus platos,
pero al menos sé que así,
podré tocar tus labios...
Es mi sentimiento pez,
hermoso y bonito,
no apto para depresivos.
Ahora navego otra vez,
mis labios tienen cicatrices,
la experiencia me dice,
que si la vuelvo a ver,
que no dude de picar o de tirar mi red."
te ahoga sin saberlo,
te mojas incluso al llover,
con miradas de lado,
tu perfil estoy amando,
cada día que lo veo,
cruzan algas por mis dedos.
En las peceras no existe el amor,
solo la repetición de besos y recuerdos,
por eso me he escapado de ese infierno
que es húmedo como tus besos.
Para mí no existe el cielo,
soy un pez que respira sin saberlo.
Cuándo la marea me lleva,
no me resisto a ella,
me dejo llevar algún lugar,
por el camino veo miles de ellos,
todos boquiabiertos,
respiran como yo,
pero yo busco el anzuelo.
Esa afilada herramienta,
atada a un hilo de esperanza,
cae al agua,
trae premio,
picaré en su anzuelo,
si una red no me detiene a tiempo.
Muerdo el gusano con esperanzas,
algún trozo de piel cae en mi garganta,
siento como el hilo me levanta,
me alzo fuera de mi reino de agua,
ya veo el cielo, ¡las musas me aclaman!
este es el limbo del pez,
donde la amada tira de tí sin saber,
que mis labios esperan ser amados.
Es hermoso volver a picar,
es hermoso que te pesquen,
muchos peces hay en el mar,
grises, azules, DORADOS,
ya da igual el color o escamas que decoran mi regazo,
ahora salto contra el tiempo,
esquivando mareas y ríos,
la edad del pez me enseñó a navegar,
mover las aletas a la par,
saber apreciar el sentimiento que,
después de tanto tiempo,
he vuelto a navegar.
Es muy bonito ver el cielo,
sin la capa de agua de por medio,
veo el rocío de la lluvia caer,
cada gota brilla más y más que el ayer,
mis ojos muy abiertos te ven,
me veo caer en tus manos,
sé que me devorarás en tus platos,
pero al menos sé que así,
podré tocar tus labios...
Es mi sentimiento pez,
hermoso y bonito,
no apto para depresivos.
Ahora navego otra vez,
mis labios tienen cicatrices,
la experiencia me dice,
que si la vuelvo a ver,
que no dude de picar o de tirar mi red."