Me encanta tu belleza escondida en palabras,
y la belleza que esconde tus palabras bellas,
el escondite de tu triste sonrisa en el cual disimulas tu querella,
la ingenua queja que disimulas que me hace sentir que yo soy ella,
la amada a la que él siempre ama: ella...
Me haces sentir que soy correspondida con tus abrazos desvanecidos,
desaparecen para dar lugar a besos de miradas respuestas y respondidos.
¡Benditos labios!
Mi alma roza el cielo, mientras me haces parecer respuesta de sabios.
Lo que sientes... más bonito es dicho con miradas que con halagos,
aunque tus miradas a mí ya son halagos que sentidos por tí no bonitos... preciosos.
Ilumina mi oscuro camino con tus verdes ojos,
aunque a veces oscureces mi pensamiento con preguntas que de respuesta carecen,
puede la verdad en este caso ser dolor... dímelo, mi alma nunca aborrece.
Lo que sientes...
¿Su mejor rasgo? No podría elegir...
Ella es bella... toda ella es bella.
Ojos más bonitos he visto,
pero no con esa expresión que los hace ante mí los más bonitos,
su figura delgada,
sus imperfectas, pero para mí maravillosas curvas,
su velo de rizos que hasta su cintura cuelga... es ella.
Bonita hasta lo más profundo,
Sólo a mí me muestra su dulzura,
su pícara, pero aún así, dulzura,
que a través de sonrisas me abducen a la locura.
Cuando nuestros labios se juntan,
lo hacen también nuestras almas fundiéndose en un solo ser...
¡Cómo lo has hecho!
Si me abandonaras en plena abundancia, me dejarías moribundo en mi triste lecho.
Hasta lo más profundo de mi ser aferrado a un pensamiento a ti dedicado,
por no perderte de entre mis brazos
cometería el más vil pecado.
Ignoro si tú lo harías...
Cometer pecados es poco,
si tú no estás...
no existo, no hay luces, no hay vida si tú no estás.
Destinados a estar juntos nuestros caminos,
si no...
no quiero vivir para morir mientras vivo
y pienso en tí que vives muriendo lejos de mí.
¿Separados? Eso sería para mí la más cruel muerte.
Y mi fin.
Nuestro fin.
y la belleza que esconde tus palabras bellas,
el escondite de tu triste sonrisa en el cual disimulas tu querella,
la ingenua queja que disimulas que me hace sentir que yo soy ella,
la amada a la que él siempre ama: ella...
Me haces sentir que soy correspondida con tus abrazos desvanecidos,
desaparecen para dar lugar a besos de miradas respuestas y respondidos.
¡Benditos labios!
Mi alma roza el cielo, mientras me haces parecer respuesta de sabios.
Lo que sientes... más bonito es dicho con miradas que con halagos,
aunque tus miradas a mí ya son halagos que sentidos por tí no bonitos... preciosos.
Ilumina mi oscuro camino con tus verdes ojos,
aunque a veces oscureces mi pensamiento con preguntas que de respuesta carecen,
puede la verdad en este caso ser dolor... dímelo, mi alma nunca aborrece.
Lo que sientes...
¿Su mejor rasgo? No podría elegir...
Ella es bella... toda ella es bella.
Ojos más bonitos he visto,
pero no con esa expresión que los hace ante mí los más bonitos,
su figura delgada,
sus imperfectas, pero para mí maravillosas curvas,
su velo de rizos que hasta su cintura cuelga... es ella.
Bonita hasta lo más profundo,
Sólo a mí me muestra su dulzura,
su pícara, pero aún así, dulzura,
que a través de sonrisas me abducen a la locura.
Cuando nuestros labios se juntan,
lo hacen también nuestras almas fundiéndose en un solo ser...
¡Cómo lo has hecho!
Si me abandonaras en plena abundancia, me dejarías moribundo en mi triste lecho.
Hasta lo más profundo de mi ser aferrado a un pensamiento a ti dedicado,
por no perderte de entre mis brazos
cometería el más vil pecado.
Ignoro si tú lo harías...
Cometer pecados es poco,
si tú no estás...
no existo, no hay luces, no hay vida si tú no estás.
Destinados a estar juntos nuestros caminos,
si no...
no quiero vivir para morir mientras vivo
y pienso en tí que vives muriendo lejos de mí.
¿Separados? Eso sería para mí la más cruel muerte.
Y mi fin.
Nuestro fin.