coral
Una dama muy querida en esta casa.
xxxxxxxxxx
Yo sé que moriré…
Cuando llegue mi tiempo
¡pero hace mucho, mucho!
que ya estoy muriendo.
He sentido el invierno
en la piel que cubre mis huesos.
Ha penetrado a veces…solamente a veces…
un rayito de luz, iluminando mi aposento,
pero…¡que pronto se apaga!
sin permitir que cambie
la oscuridad en mi morada.
A cada instante, mis ojos se despiertan,
y descubro nubarrones con pérfidas saetas,
que dejan en mi alma oscuras sombras,
¡tan lejos de los sueños, tan llena de tristezas!
Trato de revivir mi vida,
trato de buscar el sentido de vivirla,
me obligo, le exijo a mi cuerpo
y planto en medio de mi mente
un huerto nuevo, lleno de fantasías.
¿Cómo encontrar ese misterio?
que se apodera de mi alma, mi mente y este cuerpo,
que me permite ver mas allá de todo sentimiento,
como adivina con su bola de cristal y hielo.
¡Sé de las proezas de sus almas!
de la epopeya oculta detrás de sus miradas,
de sus armas para ocultar sus vidas,
gestas de famélicas mentiras…
sin darse tiempo, para luchar contra las pugnas de la vida.
¡Sería fácil, abandonarme en brazos de los vientos!
¡Huir de prisa!… ¡Sin terminar la lucha!
¡Suplicar al cielo que se termine el tiempo!
pero en lugar de de salir corriendo…
Le pido a Dios que le regale un poco más
de vida a este cuerpo,
que quiero emprender de nuevo la perdida lucha,
para ayudarles a cumplir sus sueños,
porque en deuda me siento
y en conflicto con sus sentimientos.
Prudencia Arenas
Coral.
Yo sé que moriré…
Cuando llegue mi tiempo
¡pero hace mucho, mucho!
que ya estoy muriendo.
He sentido el invierno
en la piel que cubre mis huesos.
Ha penetrado a veces…solamente a veces…
un rayito de luz, iluminando mi aposento,
pero…¡que pronto se apaga!
sin permitir que cambie
la oscuridad en mi morada.
A cada instante, mis ojos se despiertan,
y descubro nubarrones con pérfidas saetas,
que dejan en mi alma oscuras sombras,
¡tan lejos de los sueños, tan llena de tristezas!
Trato de revivir mi vida,
trato de buscar el sentido de vivirla,
me obligo, le exijo a mi cuerpo
y planto en medio de mi mente
un huerto nuevo, lleno de fantasías.
¿Cómo encontrar ese misterio?
que se apodera de mi alma, mi mente y este cuerpo,
que me permite ver mas allá de todo sentimiento,
como adivina con su bola de cristal y hielo.
¡Sé de las proezas de sus almas!
de la epopeya oculta detrás de sus miradas,
de sus armas para ocultar sus vidas,
gestas de famélicas mentiras…
sin darse tiempo, para luchar contra las pugnas de la vida.
¡Sería fácil, abandonarme en brazos de los vientos!
¡Huir de prisa!… ¡Sin terminar la lucha!
¡Suplicar al cielo que se termine el tiempo!
pero en lugar de de salir corriendo…
Le pido a Dios que le regale un poco más
de vida a este cuerpo,
que quiero emprender de nuevo la perdida lucha,
para ayudarles a cumplir sus sueños,
porque en deuda me siento
y en conflicto con sus sentimientos.
Prudencia Arenas
Coral.
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