duf9991
Poeta adicto al portal
Florece la tarde
en el pistilo del día,
ramos de noche
asoman sus hojas
en la fotosíntesis astral.
Nubes de algodón
tejen recuerdos
asoman tristezas
grisáceas, melancólicas.
A lo lejos se ve la playa.
El astro ardiente
guarda sus flores
en su valija
y sigue su viaje
circular.
A lo lejos está la arena.
Pequeñas flores
el astro ha olvidado;
pintan el cielo
tiritan en la oscuridad.
A lo lejos está mi alma.
Pringuetes de alegría
en mar de soledad.
Tormentas de júbilo
en lluvia y tenuidad.
A lo lejos veo el reloj.
Largas lágrimas negras
reflejan el juego de luces
de la noche final.
Caen en mejilla solitaria,
suave, tersa,
triste.
Unos ojos que ya no ven
opacados por cortinas
de agua...
una boca seca
que esa agua no logra
humedecer...
un alma podrida
que esa boca no puede
expresar.
Hiede a soledad
en el sepulcro precoz
que he cavado.
Huele a depresión
bajo la sombra
tiritante de los árboles.
A lo lejos un sepulcro.
Si buscas y rebuscas
en el fulgor de la noche
verás dibujado en carboncillo
la silueta recortada
de donde termina la tierra.
Busco el precipicio
dibujo su profundidad
en el lienzo mental.
El miedo aumenta.
Sepulcro precoz estarás
feliz de recibirme.
Y miro al precipicio.
Y cae la tarde.
en el pistilo del día,
ramos de noche
asoman sus hojas
en la fotosíntesis astral.
Nubes de algodón
tejen recuerdos
asoman tristezas
grisáceas, melancólicas.
A lo lejos se ve la playa.
El astro ardiente
guarda sus flores
en su valija
y sigue su viaje
circular.
A lo lejos está la arena.
Pequeñas flores
el astro ha olvidado;
pintan el cielo
tiritan en la oscuridad.
A lo lejos está mi alma.
Pringuetes de alegría
en mar de soledad.
Tormentas de júbilo
en lluvia y tenuidad.
A lo lejos veo el reloj.
Largas lágrimas negras
reflejan el juego de luces
de la noche final.
Caen en mejilla solitaria,
suave, tersa,
triste.
Unos ojos que ya no ven
opacados por cortinas
de agua...
una boca seca
que esa agua no logra
humedecer...
un alma podrida
que esa boca no puede
expresar.
Hiede a soledad
en el sepulcro precoz
que he cavado.
Huele a depresión
bajo la sombra
tiritante de los árboles.
A lo lejos un sepulcro.
Si buscas y rebuscas
en el fulgor de la noche
verás dibujado en carboncillo
la silueta recortada
de donde termina la tierra.
Busco el precipicio
dibujo su profundidad
en el lienzo mental.
El miedo aumenta.
Sepulcro precoz estarás
feliz de recibirme.
Y miro al precipicio.
Y cae la tarde.